Estaba lleno de flores marchitas: mímulos blancos y morados, linarias amarillas y pequeñas flores azules cuyo nombre nadie conocía.
La vida de las mujeres Alice Munro
Y no sólo me gustan a mí. A las abejas parece que también
Estaba lleno de flores marchitas: mímulos blancos y morados, linarias amarillas y pequeñas flores azules cuyo nombre nadie conocía.
La vida de las mujeres Alice Munro
En los alféizares de las ventanas tenía plantas en jardineras de madera; y en la repisa de la chimenea solía haber esquejes puestos en agua, cada uno etiquetado con su meticulosa caligrafía: Silenes. Centáureas. Polemonios. Espuela de caballero.
Aquí nos vemos John Berger
Uno vestía de plata y otro de oro, pero ambos llevaban una especie de cascos que en el uno copiaba las cápsulas de las bellotas y en el otro la semilla poliédrica de los eucaliptos, con su mismo tono verdegrís.
El bosque animado Wenceslao Fernández Flórez
Se detuvo. Había algo en el suelo. Se agachó para apartar el mantillo. Una pequeña colonia, encogidas, resecas y arrugadas. Cogió una y se la llevó a la nariz. Mordió una punta y la masticó.
Pero lo que yo amaba en ella, lo que me hace sin duda recordarla, era el sombrero, un enorme sombrero, de paja color de miel, lleno de flores, como una primavera. Tenía espigas de trigo, amapolas encendidas, espuelas azules y muchas otras yerbecillas silvestres
Misterios Julia Hernández Terán
Las parras y las enredaderas, y la madreselva y la hiedra, y los jazmines silvestres, cruzándose de árbol en árbol, formaban una magnífica bóveda natural, bajo la que solo podían comprenderse el reposo y el amor.
La alhambra, leyendas árabes Manuel Fernández y González
El plan infinito Isabel Allende