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21 de noviembre de 2023

Té silvestre

Recordó también las cabañas que se hinojan, humildes, al peso rojo de la techumbre, con el sardo negro de humo, el adorno amarillo del té silvestre, y el mobiliario compuesto de una tayuela, una colodra y un zurrón.
                                                                                    Altar mayor
                                                                                    Concha Espina


Es bastante probable que el té silvestre que aparece en el pasaje de Concha Espina que encabeza esta entrada no haga referencia a la Bidens aurea. Estamos ante una planta originaria de Guatemala, México y el sur de Estados Unidos (Arizona, Texas, Nuevo México), catalogada en nuestro país como especie invasora y cuyas primeras referencias en él datan de principios de los años 60 en los que se piensa llegó fruto de actividades comerciales. Y la obra Concha Espina es del año 1926, así que...


Recibe muchos nombres pero todos ellos relacionados con el  uso en infusión de sus hojas: té silvestre, té bravío, té americano, té de huerta, té de campo, té canario, té castellano, té de cuneta, té de todos... En su zona de origen se conoce como té de milpa (la milpa es un ecosistema agrario centroamericano cuyos principales cultivos son el frijol el maíz y la calabaza)


Pese a su condición  de invasora no se la considera problemática, y para su control se recomienda tan sólo la retirada manual con especial atención a la extracción de los rizomas por los cuales puede propagarse. El texto de Delibes que cierra es de 1971, aunque no se si será nuestra planta pues su presencia Castilla es escasa.


Al bajar, el veterinario me estuvo enseñando un té silvestre que se cría en la rocas de Las Puertas, camino de Nocedo. La plantitas crecen en los resquicios más inverosímiles, allá donde se forma un poco de mantillo.
                                                                                   Las codornices, de Un año de mi vida
                                                                                   Miguel Delibes








13 de septiembre de 2016

Ailanto

Un día, meses después de los acontecimientos, sorprendí a mi padre mirando la calle desde el balcón de la sala del segundo piso. El cielo estaba estrecho, denso, y el aire húmedo agobiaba las grandes hojas lacias de los ailantos.
                                                                                           Paseo
                                                                                           José Donoso




No me gustan mucho los insectos. A algunos como a las mantis  les tengo una particular aversión. Tampoco me gustan las lombrices,  gusanos y demás. Sin embargo como tantos y tantos niños he tenido gusanos de seda, cuya mariposa tampoco me hacía mucha gracia. Mis hijos en cambio no han tenido. No se si ya no está de moda o que yo no se lo he facilitado. La especie que yo y tantos otros niños hemos criado en cajas de zapatos es la conocida como Bombys mori, pero no es la única que se cría para producir seda sino que también se obtiene de la especie llamada Samia cynthia cuyo gusano no deja de ser un gusano, pero cuya mariposa es ciertamente más hermosa que la que yo conocía. No sólo la mariposa es diferente, también los gustos culinarios del gusano que no se  alimenta de hojas de morera sino de las hojas de nuestro invitado de hoy el ailanto (ailanthus altissima) de ahí que este árbol sea objeto de cultivo en su lugar de origen, la China.


No mueve el ailanto en general a comentarios elogiosos, al contrario: que si es invasor, que si huele mal, que si no hay manera de acabar con él...y aunque posiblemente sean cosas ciertas (en cuanto al olor el gusto va por barrios; a mí no me parece desagradable, lo dejaremos en particular) lo cierto es que a mi me resulta un árbol agradable, familiar y es que en el patio de la casa de mi abuela, en dónde yo pasaba los largos veranos de la infancia, aparte de una parra, dos almendros y un membrillo había también un ailanto. Cómo un árbol tan inútil había llegado hasta allí no lo se.


El ailanto llega a Europa, concretamente a Inglaterra, procedente de China de la mano de los jesuitas a mediados del siglo XVIII. Primero como curiosidad botánica desconocida en el viejo mundo usándose como ornamental. Posteriormente se le encuentran utilidades sobre todo para fijar terrenos y formar alineaciones en márgenes de carreteras y caminos. Su rápido crecimiento, su gran resistencia a la condiciones adversas, tanto climáticas como de polución y la facilidad que tiene para la reproducción ya sea sexual o asexual, unido a que  apenas es  atacado por los insectos y a la producción de substancias que inhiben el crecimiento de otras especies son las características que hacen que se extienda con facilidad.  En España ya  se tienen noticias de su presencia a principios del XIX como planta naturalizada.


Pese a ser originario de China por lo que he leído su nombre procede de su denominación malaya y quiere decir árbol del cielo o árbol muy elevado por lo rápido de su crecimiento.


19 de diciembre de 2012

Tabaco moruno

Ortega fumaba sus mejores y más tranquilos cigarros de tabaco moruno en la tertulia de los que fuesen, de los que traía el azar entre los muy escogidos.
                                                                              Automoribundia
                                                                              Ramón Gómez de la Serna



Dudo mucho que lo que fumaba Ortega fuesen cigarros elaborados con la planta que traemos hoy, el tabaco moruno (Nicotiana glauca) de la que, pese a ser pariente de la nicotiana tabacum y contener un alcaloide similar a la nicotina, no he encontrado datos fiables de que se haya usado para fumar. (Comercialmente se conoce como tabaco moruno al elaborado con plantas cultivadas en Europa o África)


Ignoro de dónde le viene el nombre. Se trata de una especie originaria de sudamérica, alóctona por tanto y catalogada como invasora. Fue introducida en Europa como ornamental en el primer tercio del siglo XIX, "escapando" con facilidad de los jardines y prosperando al no ser muy exigente. En los años finales de ese siglo estaba ya naturalizada en las provincias del sur de la península, y antes las Canarias.


En su tierra de origen es conocida como Palan palan y en algunas partes de nuestro país como gandul, ya que no sirve para nada, ni para el ganado, ni para quemar, ni para uso humano, pués toda la planta es tóxica. He encontrado sin embargo referencias a que ha sido usada, tras una modificación génetica añadiendo un gen de trigo, para la eliminación de metales pesados de terrenos contaminados,  y concretamente en el cauce del Guadiamar tras el desastre de Aznalcollar.


Lo que no sé es que será peor si el remedio o la enfermedad pues uno de los lugares en dónde se realizan  labores periódicas para su eliminación es el parque de Doñana.

22 de noviembre de 2011

Madreselva 2

                                                 Volverán las tupidas madreselvas
                                                 de tu jardín las tapias a escalar
                                                 y otra vez a la tarde aun más hermosas
                                                 sus flores se abrirán 

                                                                                                       Rima LIII
                                                                                                       Gustavo Adolfo Bécquer


Vuelven las madreselvas a escalar las páginas del blog. Pero son estas otras madreselvas, y tengo para mí que son  las que cubrían las viejas paredes del arrabal bonaerense, y las que escalaban las tapias del jardín becqueriano. Se trata de la Lonicera japonica, de origen asiático como su nombre indica y usada habitualmente en jardinería por lo que no es raro verla en ciudades. 


Llegada a Europa en 1806, también se ha utilizado mucho para la formación de setos vivos, y tiene mucha facilidad para asilvestrarse por lo que en la sierra la vamos ha encontrar relacionada con este uso y en la proximidad de asentamientos humanos.


7 de marzo de 2011

Vinagrera, flor del sueño

                                               ¡Alegría del sueño
                                               a la que nunca dicha alguna cierta
                                               ha llegado!
                                               -¡Y qué triste alegría
                                               diaria, esta
                                               con que nos conformamos, olvidando
                                               la otra, la otra;
                                              que sabe, cada día,que no es mas que semilla vana de la flor del sueño!-

                                                                                         Alegría del sueño
                                                                                         Juan Ramón Jiménez

Plantas alóctonas, en contraposición a autóctonas, son aquellas que pertenecen en su origen a un ámbito geográfico distinto a aquel en que se encuentran. Cuando una planta alóctona tiene éxito en su nuevo hábitat, medra, se expande y coloniza nuevas areas decimos que es invasora.


Las plantas invasoras tienen repercusiones importantes ya que modifican los ecosistemas en que se instalan desplazando e incluso haciendo desaparecer a las especies autóctonas, lo que a su vez repercute sobre otras plantas o animales, iniciandose una cadena de sucesivas alteraciones en el ecosistema.


La vinagrera o flor del sueño (Oxalis pes-caprae) es, quién lo diría con lo acostumbrados que estamos a verla al borde de los caminos, una especie invasora. Se trata de una planta originaria de Sudáfrica, de la región de El Cabo. Según el atlas de alóctonas del Ministerio de Medio Ambiente, la primera aparición en Europa data de 1806, en la isla de Malta. Hay sin embargo quien señala su presencia en Londres casi medio siglo antes, en 1757, a donde habría llegado como ornamental aunque su uso no prosperó. La primera mención en España es de 1850.


En Europa por la ausencia de polinizadores naturales no fructifica, transmitiéndose de modo vegetativo por medio de bulbillos. Cada bulbo puede producir al año unos 20 bulbillos, que luego el hombre o el agua, más raramente otros agentes, se encargaran de dispersar.


Aquí podéis consultar el atlas de alóctonas.