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5 de agosto de 2015

Trébol rosa

Las nubes bajas alcanzaban la Union Jack en la torre del parlamento unos minutos antes de ser, como siempre, mágicamente prestidigitadas a las cinco en punto. Huele a trébol rosa y a grama, a madreselva, a yedra reptante y a orín de ardilla.
                                                                                              Los invitados
                                                                                              Alfonso Grosso


Ya hemos visto en otras ocasiones como las presuntas aplicaciones de las plantas derivan de alguna de sus características morfológicas. Y no sólo las plantas ¿a quien no le han dicho alguna vez que las nueces son buenas para estudiar y para el cerebro? Algunas de estas similitudes tienen consecuencias desastrosas: la  apariencia fálica de su cuerno ha conducido a los rinocerontes al borde de la extinción, al atribuírsele efectos beneficiosos sobre los problemas de erección. Esta interpretación mágica me he enterado que tiene un nombre: teoría de los signos o de los símbolos, y viene a decir que la naturaleza a dotado a sus criaturas de unos signos externos que no son otra cosa que  pistas que nos permiten descubrir sus virtudes.


El trifolium pratense, conocido como trébol rosa , también ha pasado por el tamiz de la teoría de los signos, y el resultado es que es bueno para las cataratas. Y ¿qué signo nos muestra? Pues esa mancha blanquecina en el envés de los foliolos, que sería la representación del cristalino opacificado. 


Aunque se ha usado para tratar afecciones digestivas y para los sofocos menopáusicos por su contenido en isoflavonas, su principal utilidad continúa siendo el de planta forrajera, y con este fin viene siendo ampliamente cultivado  desde hace siglos siendo una de las plantas con las que se fabrican esas balas de heno que podemos ver por los campos.