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2 de abril de 2024

Manzanilla de invierno

Se había olvidado de la taza que tenía en la mano; sonrío, tomo un sorbo: la bebida tenía un sabor agradable...le pareció reconocer manzanilla entre los ingredientes; su calor resultaba calmante. Al cabo de un rato sintió que su tensión se aliviaba.
                                                                         El valle de los caballos
                                                                         Jean M. Auel


Creo no equivocarme al decir que las fotos corresponden a la llamada manzanilla de invierno o manzanilla fina, y que aunque puede tomarse en infusión no es, por su amargor, con la que se elabora la infusión de manzanilla que todos tenemos en la cabeza.


Son multitud las aplicaciones que se le han dado: para molestias digestivas, dolores cólicos, para las conjuntivitis, como laxante, para catarros, dolores reumáticos, prurito vaginal, para darle brillo al pelo, para aliviar los herpes o para teñir de amarillo la lana. Y para jugar: ¿quién no ha deshojado alguna, como las margaritas, mientras decía me quiere, no me quiere?


El nombre científico es Chamaemelum (manzana pequeña, de ahí lo de manzanilla) fuscatum (oscuro). Se trata de una planta originaria de la península ibérica, aunque también podemos encontrarla en Córcega, Cerdeña, Sicilia y en algunos puntos de Francia e Italia (mapa)


En rápida sucesión, ayudó a Barber a abrir el carbunclo de un joven, e entablillar un hueso partido de otro, a administrar verdolaga a una matrona calenturienta y manzanilla a un niño con cólicos.

                                                                           El médico
                                                                           Noah Gordon



30 de octubre de 2018

Consuelda menor

Hay una raíz...cuando describí la planta a Jondalar me dijo que se llama consuelda. Ayuda a cicatrizar, por dentro y por fuera. También es buena para magulladuras mezclada con grasa y aplicada en forma de unguento; pero para lo que mejor va es para los cortes y las heridas recientes
                                       
                                                                                          Los refugios de piedra
                                                                                          Jean M. Auel



La nómina de nombres populares que nuestra planta de hoy, la Prunella vulgaris, arrastra, nos da idea de que efectivamente se ha utilizado como cicatrizante: hierba del podador, hierba del carpintero (oficios estos en los que es fácil hacerse cortes), sueldacortaduras, hierba de las heridas. En algunas regiones de Castilla es conocida como érico, y tal era la fama de sus virtudes que según el dicho "lo que no cura el médico lo cura el érico"


Pero no es sólo cosa de Castilla. En inglés es conocida como heal all, que podríamos traducir como curalototo, y también como self-heal es decir que sería capaz de curarse a sí misma.


Con todo, el nombre por el que es más conocida es el de consuelda, que a decir de muchos procede del latín consolida (unir, consolidar) por su uso en unir heridas y hasta huesos rotos. El epíteto menor para distinguirla de flores más grandes y hojas distintas.


Parece que es comestible, y que sus hojas y tallos se empleaban para elaborar sopas y ensaladas.


y las cosas que Belladona llevaba en sus pequeños saquitos de cuero y en sus cajitas (corría el rumor de que eran pedazos secos de animales muertos pero era probable que no fueran más que hierbas medicinales, consuelda, curalotodo, ortiga mansa, col medicinal y, por supuesto, belladona) despedían un olor nauseabundo que se intensificaba en los días húmedos.

                                                                                             Bellefleur
                                                                                             Joyce Carol Oates



21 de junio de 2016

Cola de caballo

Su niñez era inseparable de esa bebida criolla tradicional, hecha con cebada, linaza, boldo y cola de caballo, que había visto preparar a lo largo de su infancia a su padre y un ayudante, un cojito medio tuerto al que apodaban Cojinova.
                                                                                           Cinco esquinas
                                                                                           Mario Vargas Llosa
  

A nadie se le escapa que este divertimento que mantengo desde hace unos años con el nombre de "Desde Alájar" no sería posible sin la existencia de internet y de las llamadas nuevas tecnologías. Por un lado me prestan el soporte físico en el que escribo las entradas y coloco las fotos, y por otro los programas que hacen posible que toda esta magia funcione, y que otras personas puedan no sólo ver lo que escribo o fotografío, sino que puedan también comentarlo. Pero no es únicamente eso.


Internet ha puesto a nuestro alcance una cantidad de información ingente, bien es verdad que no todo es grano y hay que descubrir la paja y aventarla, y aunque sigo consultando libros y acudiendo ocasionalmente a la biblioteca pública, la mayor parte de la información que reflejo procede de la red. Con los textos pasa lo mismo. Leo bastante (menos que hace unos años ciertamente, y en gran parte por culpa de estas mismas nuevas tecnologías que a alguien tenían que desplazar con su aparición) y aunque muchos de los textos que ilustran las entradas proceden de libros que he leído, como es el caso de hoy, en otras muchas ocasiones no sucede así y los he encontrado "buceando" por la red.


Todo este preámbulo viene a cuento de que para identificar la planta de hoy he usado un recurso informático que conocía desde hace años, pero que andaba perdido por alguno de esos rincones de mi cerebro que se deben barrer muy de tarde en tarde y lo tenía totalmente olvidado. La primera vez que recuerdo haber  visto  esta planta fue recorriendo la rivera del río Caliente, entre Los Romeros y El Repilado. No me sonaba de nada, e hice lo que en otras ocasiones: repasar libros buscando alguna imagen similar. Vano intento. Varios días después, cuando ya desesperaba, recordé que san Google ofrece un servicio de imágenes una de cuyas opciones es subir una foto y te busca fotos similares. Nunca lo había usado y fue mano de santo, subí una foto de mi desconocida amiga y entre la galería que me ofreció Google estaba la respuesta Equisetum telmateia, o cola de caballo.


Esto ocurrió hace ya tiempo, pero para elaborar la entrada he tenido que esperar casi seis meses. No porque tuviese información privilegiada (mi relación con Isabel no llega a tanto) y supiese que Vargas Llosa iba a nombrar la cola de caballo en su nueva novela,  sino porque me encontré con que esta planta es un helecho que nos muestra dos caras. Por un lado están los tallos fértiles, que surgen a finales de invierno, de color blanquecino y que terminan en una especie de espiga donde se encuentran los esporangios. Cuando estos tallos empiezan a marchitarse aparecen los tallos estériles (que son los primeros que yo vi) verdes, de los que a intervalos regulares salen numerosas ramitas finas. Ambos tallos surgen de una misma raíz que es la que permanece cuando este segundo tallo muere.


Equisetum viene del latín y se podría traducir como crin de caballo, en cuanto a telmateia deriva del término griego con el que se designa a los pantanos. Es una de las plantas que tradicionalmente para más patologías se ha usado, sobre todo para problemas urinarios y de retención de líquidos, pero también para trastornos menstruales, gota, uñas quebradizas, tuberculosis, epistaxis... vamos, una panacea


Apenas se había iniciado la temporada y no había posibilidad de encontrar raíces de saponaria; la zona estaba demasiado al descubierto para que brotara la cola de caballo, que crecía en lugares sombríos y húmedos. Tendría que buscar otras hierbas
                                                                                             Los cazadores de mamuts
                                                                                             Jean M. Auel