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5 de julio de 2016

Lechetrezna macho

El foso era lugar también interesante para Martín; las paredes estaban cubiertas de musgos rojos, amarillos y verdes; entre las piedras nacían las lechetreznas, el beleño y el yezgo, y los grandes lagartos tornasolados se tostaban al sol.
                                                                                   Zalacaín el aventurero
                                                                                   Pío Baroja



Son varias las plantas que reciben el nombre de lechetrezna. La de hoy, que recibe varios apellidos como macho o encarnada, es la euphorbia characias. Vamos primero a ver el origen de sus nombres.


 Lo de lechetrezna es una corrupción de su nombre original que parece ser era letrezna, motivado por la característica de segregar un látex blanco muy espeso que recuerda a la leche. En algunos lugares se corrompe a su vez lechetrezna transformándolo en leche tierna, lechitierna, lecheinterna...


Euphorbia, nombre del género, es en honor de Euphorbus, médico griego que ejerció en el siglo I antes de nuestra era en la corte del rey  mauritano Juba II. Por fin characias significa empalizada y hace referencia a la disposición de sus hojas.


Pese a lo irritante el látex de esta lechetrezna como el de otras ha sido usado con fines provechosos y otros no tanto. Dejaremos estos últimos para otro día, y nos quedaremos con los beneficiosos, entre los que destaca el tratamiento de las verrugas, aplicando el látex directamente sobre la lesión. Mezclado con otras substancias el látex ha sido también usado para fabricar una liga para cazar pájaros y también para embarbascar el agua y pescar.


4 de marzo de 2015

Collejas

Como le sobraba tiempo, Beltrán hacía mil menesteres; fabricaba juguetes, salía con su hijo Manolín un poco a la busca, cogía collejas en sus paseos por el campo y cazaba con liga pájaros para venderlos
                                                                                            Las noches del Buen Retiro
                                                                                            Pio Baroja



Hasta que conocí la Silene vulgaris, para mi una colleja era un pescozón, un golpe dado en el cogote con la mano, aunque he de decir que en mi entorno se usa más lo de pescozón. Lo de colleja sólo se lo había oído a Manolito Gafotas. Estas collejas que tan a menudo llovían sobre Manolito proceden del latín collum, cuello. Las que crecen en el campo tiene una etimología distinta, pero no voy a ser yo quien la cuente:

Entretanto, con las recientes lluvias, las plantas silvestres que había en el jardín crecían alocadamente y Pedro me señaló varias matas de collejas que habían brotado en uno de los balates. ¿Collejas? Nunca había oido la palabra.Fui corriendo otra vez a consultar mi diccionario. La voz procede del latín caulicus, diminutivo de caulis, "tallo". Dolores me dijo que en el pueblo las comían en tortilla. Me hizo una enseguida. El sabor de las collejas resultaba muy sutil, algo así como el de las acelgas, pero menos acentuado.
                                                                                            Viento del sur
                                                                                             Ian Gibson



Recibir collejas, las he recibido. ¿Quién no? ( qué eran si no esos golpes que de niños nos daban en la nuca recién pelados al tiempo que nos decían "la renta del año cuarenta".) La tortilla de collejas no la he probado, pero he visto la receta en una de mis páginas de cocina favorita, de modo que no descarto hacerlo un día de estos.