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20 de junio de 2023

Abrojos a cuatro

Diez años de abandono habían endurecido la tierra, haciendo brotar de sus olvidadas entrañas todas las plantas parásitas, todos los abrojos que Dios ha criado para castigo del labrador.
 
                                                                                             La barraca
                                                                                             Vicente Blasco Ibáñez 


No es esta la primera vez ni tampoco la segunda que hablo en el blog de abrojos. También hay que ir con los ojos abiertos y cuidarse de pisar si se va mal calzado este Ranunculus muricatus al estar armada su semilla de espinas. Por eso se llama muricatus. Muricado quiere decir cubierto de espinas.


Tampoco es la primera vez ni la segunda que aparece un ranúnculo por aquí, de modo que ya sabemos que el origen de la palabra es el renacuajo de los romanos y que recibieron  a su vez estas plantas  por gustar también de terrenos húmedos y pantanosos


Se conocen como abrojos a cuatro o también a cinco. El por qué no lo he averiguado. Lo de cinco podría ser por el número de pétalos pero ¿y el cuatro? También las llaman abrepuños


Según he leído todas las partes de la planta son toxicas cuando están frescas, perdiendo esta toxicidad cuando son convenientemente desecadas. No se les conoce utilidad


Ahora no les quedaba más que una tira de tierra, la más mísera, apestada de corrihuelas y abrepuños. Cuando miraban tender el nuevo alambrado, al mayor se le cayeron lágrimas. Y el padre, como si nada.

                                                                                              El arao viejo
                                                                                              Milton Stelardo



13 de diciembre de 2016

Abrojos

                                                     Los años ¡ay! de la ilusión pasaron;
                                                     las dulces esperanzas que trajeron,
                                                     con sus blancos ensueños se llevaron,
                                                     y el porvenir de oscuridad vistieron;
                                                     las rosas del amor se marchitaron,
                                                     las flores en abrojos convirtieron,
                                                     y de afán tanto y tan soñada gloria
                                                     sólo quedó una tumba, una memoria

                                                                                                Canto a Teresa
                                                                                                José de Espronceda



Hay ocasiones en que, una vez identificada la planta, me llevo enormes sorpresas al realizar una búsqueda en la red para documentarme. Y eso me ha pasado cuando he tecleado en google Tribulus terrestris: ¡más de 2.000.000 de resultados! ¡Por Dios! ¿Qué tiene esta planta? La respuesta a tan exorbitante cifra la encuentro de inmediato al lado  en forma de fotografías, no de la planta sino de unos tarros de esos que podemos ver en los escaparates de centros culturistas o lugares en que venden suplementos para deportistas.



Y una vez que leo un poco más  de lo que me extraño es de que no aparezca por más sitios, farmacias y hospitales principalmente, si  es que hemos de dar crédito a todas las virtudes con las que en estas páginas la adornan. Así se dice de ella que aumenta la masa muscular, que mejora el rendimiento y acelera la recuperación física, que incrementa la libido (esto que nunca falte),  que reduce el estrés, mejora el estado de ánimo, aumenta la producción de leche en las madres lactantes, la producción de espermatozoides ...



Para ver que hay de verdad en todo esto he realizado una búsqueda somera en medline (medline es una base de datos de literatura médica científica, probablemente la más fiable y extensa disponible), hallando una amplia revisión del año 2014 que concluye que podría tener algún efecto sobre la tensión y los lípidos, y consecuentemente sobre la protección cardiovascular, pero que hacen falta más estudios tanto para confirmar esto como el resto de las acciones que se le atribuyen. Un estudio realizado en España no encuentra diferencias con el placebo en cuanto a la mejora de la impotencia, y otro estudio no encuentra que mejore el rendimiento de los atletas. Si he encontrado un estudio que refleja una pequeña mejoría en sintomatología sexual en mujeres postmenopaúsicas, pero tampoco es para echar las campanas al vuelo.


Ya hemos hablado anteriormente de abrojos y claptrops, arma usada por los romanos contra las caballerías y que también era conocida como tríbulo, de donde procede  el nombre de nuestro abrojo de hoy.


17 de septiembre de 2014

Cardo estrellado

Ella le respondió que eso no era cierto, aunque había mucha gente que creía en esa leyenda, y otras semejantes y que la criada Antonia, por ejemplo, muy aficionada a curarse ella misma con infusiones y pócimas preparadas en casa, estaba convenida de que el cardo cuco era bueno para bajar la fiebre, una creencia de la que ella no consiguió hacerla desistir, por más que le explicó muchas veces que aquella opinión no se podía sostener de ningún modo desde el punto de vista científico, al contrario de lo que sucede con la hoja del cardo estrellado, que esa sí, tomada en infusión, puede bajar algunas décimas la temperatura.

                                                                 Dios sentado en un sillón azul
                                                                 Carlos Casares



Ya he dicho en otra ocasión que gran parte de lo que en su día estudié ha caído en el olvido, y el latín (porque yo estudié latín) no podía ser menos, y apenas si recuerdo las terminaciones del singular de la primera declinación. Tal vez  por eso me ha resultado muy extraño leer que el nombre latino del cardo estrellado o calcitrapa, centaurea calcitrapa, deriva del latín caltrops terminación esta que me suena poco latina. Y calcitrapa querría decir algo así como trampa para los pies.


Y ¿qué era un caltrop? Pues algo así como una mina anti-persona pero de la época romana, un artilugio formado por cuatro púas dispuestas de tal manera que una de ellas siempre quedaba apuntando hacia arriba mientras que las otras tres le ofrecían una base estable y, que esparcidas por el campo de batalla, causaban estragos en las pezuñas de caballos, elefantes o en los pies de la soldadesca. Podéis ver aquí uno de esos artefactos, también conocidos, al igual que nuestra planta, como abrojos.


Lo de abrojos es más sencillo. En la antigüedad el uso de calzado era casi un lujo y los campesinos no podían permitírselo, de modo que acostumbraban a ir descalzos por el campo, con todo lo que ello implicaba de heridas y enfermedades transmitidas a través de las mismas, sobre todo si topabas con plantas como nuestro cardo de hoy, de ahí la advertencia: aperi oculos ¡abre los ojos!


Las brácteas de este cardo terminan en una espina, el conjunto de las cuales si las vemos desde arriba semejan una estrella de ahí el nombre popular de cardo estrellado, pero ¿de dónde garbanzo del cura? Por más que lo he buscado no he encontrado referencias respecto al origen de  tan curioso nombre.


Aparte de como febrífugo, tal y como aparece en el texto del encabezamiento, se ha usado como diurética, para curar heridas y para los cólicos nefríticos.