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7 de junio de 2011

Orobanche

 Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.


                                                                                                     Romance sonámbulo
                                                                                                     Federico García Lorca


No recuerdo exactamente la definición de planta que estudié de niño, hace ya mucho, cuando estas cosas se llamaban ciencias naturales en lugar de conocimiento del medio o algo así. Pero sí recuerdo algunas de las características del reino vegetal como que eran capaces de convertir la materia inorgánica en materia orgánica mediante la fotosíntesis, y que para ello usaban la clorofila que es la que les confiere su característico color verde. Por ello supuso toda una sorpresa encontrar plantas que no realizan la fotosíntesis y que por tanto al no precisar de clorofila no son verdes.


Los orobanches son una de estas plantas conocidas como parásitas. En su caso la semilla emite una especie de sonda que penetra en el suelo hasta encontrar la raíz de la planta que le servirá de huésped. En este punto se formará un tubérculo, en la mayoría de las ocasiones perenne, a partir del cual se desarrollará la planta en primavera absorbiendo de la planta parasitada la energía necesaria para ello.


Distinguir entre los distintos orobanches es difícil, siendo un dato muy importante el de la planta parasitada ya que existe cierta especificidad. El que ilustra esta entrada es, con las debidas reservas, un orobanche gracilis parasitando a un garbancillo (astragalus lusitanicus)


Si he conseguido despertar la curiosidad de alguien, que no deje de darse una vuelta por este sitio