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21 de julio de 2020

Agalla de lentisco

Nada hay en nuestra casa ni en la de Fresco más que las drogas que vendemos: azufre, aloes, incienso, agalla, matalahuva, zarzaparrilla... Con algún enjuagatorio de esto, refrescación de tripas, vamos engañando el hambre... Ven y verás nuestra miseria.
                                                                                              Aita Tettauen
                                                                                              Benito Pérez Galdós



La mayoría de las veces que he hablado de agallas, y ya son unas pocas, he hecho un poco de trampa pues los textos que he utilizado siempre aluden a las agallas de roble, y esta vez no iba a ser menos, pero no me iba a quedar sin traer por el blog estas vistosas agallas de lentisco porque no encontrase un texto.



En este caso la agalla la produce un pulgón de nombre Aploneura lentisci al que podéis ver aquí. Sin embargo no voy a hablar ni del lentisco, ni del pulgón, sino que voy a aprovechar para explicar el origen de la expresión tener agallas.


Y es que tener agallas tiene su origen en la agalla canica del roble, y en realidad se trata de un eufemismo. Esas pelotas que el Andricus kollari ocasiona en los robles le debieron recordar a alguien a los testículos y el mismo u otro decidió suavizar la expresión tener cojones, cambiándola por tener agallas. Y tuvo éxito. 







18 de febrero de 2020

Bledos

Francamente, querida, me importa un bledo
 
                                          Rhett Butler a Escarlata O'Hara en Lo que el viento se llevó



Sin duda  el encabezamiento de hoy es una de las frases más famosas de la historia del cine. Lo que no sabía, y me ha llamado la atención, es que en España la censura  consideró  eso de los bledos demasiado fuerte, de modo que en su estreno, cuando Escarlata  pregunta ¿a dónde iré? ¿Qué haré? no se escuchó a Rhett Butler hablar de bledos  sino decir francamente, querida, eso no me importa.


Por lo que he podido leer esta frase también tuvo sus problemas en Estados Unidos. En 1939, año del estreno de la película, estaba vigente el conocido como código Hays, nombre del político que elaboró una lista de temas, y palabras, que deberían censurarse. Entre las palabras censurables se encontraba damn, que es lo que dice el capitán Butler: frankly my dear, I don't give a damn. Este damn significa maldición, aparte de bledo, y se consideraba muy mal sonante. El productor de la película, David O. Selznick, sin embargo la mantuvo, aunque por si acaso tenían previstas varias alternativas en su lugar. La frase pese a todo siguió adelante lo que le supuso a Selznick una multa de 5000 dolares, que no se si era mucho para la época, pero que recuperó rápidamente en taquilla.


Son muchas las expresiones que utilizamos para indicar que algo nos importa muy poco. Muchas de ellas echan mano del mundo vegetal y ciertamente una de las más populares es la de me importa un bledo, y es que los bledos (Amaranthus retroflexus) aunque se han usado como alimento en épocas de carestía no parecen tener un sabor destacable por lo que es en general despreciado, al menos por estos lares ya que según la wikipedia en la India, en el estado de Kerala, se usa para la elaboración de un plato popular.


No es la única expresión popular que hace uso de los bledos, aunque la otra no es tan conocida:

- ¡Verduras! ¿Y dónde están? - dijo Molinchar volviendo en derredor los ojos
- Me las quitó en el camino un cabo de dragones, cuyo nombre no sé; pero que debe andar por aquí y podrá dar testimonio de lo que digo. Pues poco le gustaron a fe. Regostose la vieja a los bledos, no dejó verdes ni secos

                                                                          La batalla de Arapiles
                                                                          Pérez Galdós



Cuenta  Covarrubias que una vieja, conocedora de las escasas cualidades gastronómicas de los bledos, no quería comer los que le ofrecían hasta que importunada por la insistencia los probó encontrándolos tan sabrosos que, no sólo no paró hasta acabarlos todos ella sola sino que a partir de ese momento los buscaba en todo momento. Se usa el refrán para indicar como puede convertirse en devoción la afición por algo o lo difícil que es apartarse de una costumbre

15 de octubre de 2019

Coscoja

                                                                      Déjame sola
                                                                      que sienta mis propios pasos
                                                                      venir entre las coscojas,
                                                                      del monte aquel que no olvido
                                                                      y de aquella tarde en que
                                                                      me dijo lo que me dijo

                                                                                             J.A. Muñoz Rojas



Coscoja, carrasca, chaparro... son muchos los nombres que recibe este arbusto, más raramente árbol o arbolillo de la familia de fagáceas y emparentado por tanto con robles, encinas, alcornoques, quejigos y demás. Tanto nombre nos da idea de su ubicuidad y de su, digamos, popularidad.  Científicamente se conoce como Quercus coccifera y ahora veremos por qué.


El origen del término quercus es posiblemente indoeuropeo, y en la antigua Roma designaba  a robles,  encinas y en general a todos los árboles productores de bellotas. Coccifera del verbo latino fero, llevar y el sustantivo coccum , kermes. El que lleva el kermes, y ¿qué es el kermes?


El kermes virmilio es un insecto que se desarrolla sobre las coscojas. De los caparazones desecados de las hembras se obtenía un tinte de color rojo, el carmesí, muy apreciado tanto más cuanto que al ser un producto escaso era muy caro. En Roma se teñían las más ricas telas con este colorante. Tras el descubrimiento de América el kermes fue desplazado por el rojo de cochinilla que se obtenía de un insecto, el Dactylopius coccus, de crianza complicada pero mas rentable que el kermes. La aparición de los tintes sintéticos ha hecho desaparecer casi por completo la producción de estos tintes naturales, aunque el rojo de cochinilla aun se usa como colorante alimentario.


La corteza es rica en taninos por lo que se ha usado para curtir cueros y como astringente, y aunque los cerdos prefieren las de encina, sus bellotas también han sido utilizadas en su alimentación.


Aquí me planto y digo: " Me joroba Narváez, me joroba doña Isabel y Sor Patrocinio...y don Francisco y el padre Clarinete". Oídme, rocas, jaras, retamas y chaparros: "¡Viva Prim, viva la Libertad...!". Oiganmé, lobos, zorros, galápagos, culebras que también sois españoles aunque animales: "¡Abajo las quintas!...¡Viva el liberalismo y el desestanco de todo lo estancado!"

                                                               Episodios Nacionales IV. La de los tristes destinos
                                                               Benito Pérez Galdós



12 de junio de 2018

Apio caballar

Del reino animal no se dejó ver tampoco ninguna muestra, y del vegetal solo descubrieron unos matojos verdes de plantitas frescas y talludas, de la familia de las umbiliferas. Por sus sabor eran semejantes al apio caballar de nuestros climas
                                                    La vuelta al mundo en la "Numancia" (Episodios nacionales IV)
                                                    Benito Pérez Galdós


El apio caballar (Smyrnium olusatrum) me ha llevado a enterarme, entre otras cosas, de la relación de Leonardo da Vinci con las servilletas y de que Ludovico Sforza tenía por costumbre atar conejos en las sillas de sus invitados a comer para que se limpiasen las manos en ellos. ¿Qué tiene esto que ver con el apio caballar? Nada, pero son las cosas que tiene internet.


Dicen que su sabor se encuentra entre el del apio y el del perejil, y que antiguamente su uso estaba muy extendido usándose tallos y hojas tanto en ensalada como cocidos, siendo habitual su cultivo. Como otras plantas que en épocas no tan remotas han tenido una utilidad no es raro encontrarlo en la proximidad de las poblaciones.


El olor de sus semillas recuerda a la mirra, de ahí su nombre latino, haciendo referencia a su color negro el apellido olusatrum. Al perecer en Grecia era conocido como hipposelinum, que podría traducirse como perejil de caballo, no porque lo comiesen estos según he leído sino en referencia al tamaño que puede alcanzar.


Y pese a las vueltas que he dado,  tantas como para pasar por la mesa de Ludovico Sforza, no he conseguido enterarme de por qué le llaman perejil macedónico. Eso sí, me he enterado que apio viene de abeja: apis.


18 de marzo de 2015

Nueza blanca. Brionia

Aquí tengo yo la lejía para teñir de rubio los cabellos -dijo Domiciana mostrándole un frasco que contenía sustancia opaca-. Se hacerla, y surto a dos señoras morenas que quieren ser rubias. Tomo dos libras de ceniza de sarmientos, media onza de raíz de brionia y otro tanto de azafrán de Indias; le añado una dracma de raíz de lirio, otra de flor de gordolobo, otra de estaquey amarillo; lo cuezo, lo decanto, y ya está.

                                                                          Los duendes de la camarilla
                                                                          Benito Pérez Galdós


Vimos en su día la nueza negra y hoy nos ocupamos de la brionia o nueza blanca (Bryonia dioica), pero no nos confundamos porque aunque varíe muy poco su nombre vulgar pertenecen a familias distintas: a las dioscoreáceas la nueza negra, y a las cucurbitáceas la blanca. Estaría pues más cerca nuestra protagonista de hoy de los melones y las sandías aunque por nombre no lo parezca.


Comparte sin embargo algunas características con la otra nueza. Ambas son enredaderas, y ambas son vivaces, es decir en invierno se secan y desaparecen, rebrotando en primavera, y ambas tienen dos pies uno masculino y otro femenino (de ahí lo de dioica). Las dos nuezas  se diferencian fácilmente por sus hojas, similares a las de la vid las de la brionia y enteras y como punta de flecha las de la nueza negra.


 Ambos pies pueden diferenciarse por las flores, mayores y con un rabillo más largo las del pie masculino, pero sobre todo por nacer las femeninas junto a unas uvillas verdes que se transformarán en el fruto.


La raíz de la nueza blanca es enorme, alcanzando a veces el grosor de un muslo humano. Su tamaño y características hicieron que en la antigüedad se tallasen imitando a las raíces de mandrágora para ser vendidas como si de ellas se tratase. A partir de la raíz, pasado el invierno, crecen múltiples vástagos lo que a decir de Plinio da origen a su nombre del griego bryo-bryein que significa crecer, desarrollarse.


Diversos tratados antiguos explican como obtener zumo de brionia cortando transversalmente la raíz y haciéndole una cavidad a la parte que quedaba en tierra. Al cabo de 12 horas esa cavidad se habría llenado de un liquido que se utilizaba como purgante. No parece sin embargo muy recomendable su uso por lo violento de sus efectos. 

30 de julio de 2014

Cantueso pedunculado

porque no vamos a bodas, sino a rodear el mundo y a tener dares y tomares con gigantes, con endriagos y con vestiglos, y a oír silbos, rugidos, bramidos y baladros; y aun todo esto fuera flores de cantueso si no tuviéramos que entender con yangüeses y con moros encantados.
                                                                                       Don Quijote de la Mancha
                                                                                       Miguel de Cervantes


Las fotos que ilustran la entrada de hoy pertenecen al cantueso pedunculado, lavandula stoechas subsp pedunculata o lavandula pedunculata, también conocido cantueso de pezón largo y que se diferencia del anterior, en que el pedúnculo carente de hojas por debajo de la espiga floral es extremadamente largo, varias veces la longitud de la espiga, en tanto que en el cantueso que vimos anteriormente este pedúnculo era de una longitud inferior a la espiga.


En el texto que encabeza la entrada de hoy al igual que ocurría en el que cerraba la de hace unas semanas usa Cervantes la expresión ser flor de cantueso que  dicho de algo equivale a catalogarlo de menudencia, de cosa sin importancia. No sólamente Cervantes la usa, también Galdós en sus Episodios Nacionales:

Pero sea lo que quiera, ello es que entonces andaban a la greña, sin atender al formidable enemigo que por todas partes nos cercaba. Y aquel era enemigo, lo demás es flor de cantueso.
                                                                                              Gerona



El cantueso como tantas plantas ha sido utilizado en la medicina popular para la preparación de muchos remedios, en especial para tratar heridas y llagas, pero para lo que principalmente se ha usado es, por su agradable olor, para perfumar, colocando las flores secas dentro de bolsitas que introducidas en armarios no solo aromatizaban la ropa sino que también ahuyentaban a las polillas. Bueno, y también para perfumar lugares más amplios que un armario o un cajón:

En estos días de verano cuando el cantueso tapiza de morado las laderas de la sierra, al romper el alba los devotos siembran de flores olorosas de cantueso las losas de la iglesia. El aire se llena de penetrante aroma.
                                                                                         Doña Inés: historia de amor
                                                                                         Azorín



12 de febrero de 2014

Achicoria

Me serviste un cocimiento de achicoria, recalentado y frío, que...Pero no te riño, no. Si está muy bien. Siempre me dais mucho más de lo que merece este pobre viejo inútil, enfadoso...
                                                                                  El abuelo
                                                                                  Benito Pérez Galdós



No soy muy cafetero, pero necesito comenzar el día con un café con apenas leche, si no es así no soy persona, y por la tarde un buen tazón de café solo, no tras el almuerzo, sino tras descabezar una breve siesta. No me quita el sueño y sí me viene muy bien para mis jaquecas. Comprendo pues que la humanidad haya buscado sustitutos del café en las muchas épocas en que este ha estado prohibido por distintos motivos o ha sido un lujo inalcanzable por su precio u otros factores. De los muchos sucedáneos que se han buscado tan sólo la achicoria (Cichorium intybus) ha tenido éxito.


Para su elaboración se usa  la raíz de la planta que una vez lavada, troceada y secada  es tostada y molida estando ya lista para su consumo. Ya antes de la guerra civil, pero sobre todo después, fue la base de una próspera industria en algunas provincias como Segovia, industria que fue desapareciendo en los años 60 al aumentar el consumo del café con la mejora de la situación económica y por la aparición de los productos solubles.


El mayor impulso al consumo de la raíz de achicoria como sustituto del café se lo debemos a Napoleón. Ante la imposibilidad de derrotar a Gran Bretaña por las armas intentará llevarla a la ruina económica prohibiendo la  importación al continente de  productos británicos o sometidos a su control. La estrategia fracasó pero tuvo algunas consecuencias. Una de ellas fue que dada la supremacía de la marina inglesa y su control de  las rutas comerciales muchos productos producidos fuera de Europa, como el café, no pudiesen alcanzar el continente por lo que se hizo preciso buscarles sustitutos, en algún caso con notable éxito como la remolacha como alternativa a la caña de azúcar.


Una de las cosas que más me ha sorprendido es saber que esta misma planta es la que da origen a las endivias (o endibias, que ambas valen), hecho que se descubrió de manera fortuita en Bélgica en el siglo XIX al observar como raíces de  achicoria en la oscuridad y cubiertas de tierra rebrotaban de esta forma tan particular. Para la producción de endivias se arrancan las raíces que se limpian bien de tierra y de raicillas adventicias, para posteriormente cubrirlas con tierra suelta. Tras regarlas se colocan en un lugar oscuro  tapadas por plástico, y en cuestión de un mes, y sin necesidad de regar nuevamente, podremos recoger las endivias.


Sus flores de un hermoso e intenso color azul, aunque también podemos encontrarlas blancas, se abren por la mañana cerrándose al faltar el sol.

18 de diciembre de 2013

Nevadilla, sanguinaria

Oye, oye, no traigas eso. ¡Si no lo va a querer tomar! Tráete una vara. No, no traigas tampoco vara...Te pasas por la droguería y pides diez céntimos de sanguinaria. A mi me va a dar algo.

                                                                                             Fortunata y Jacinta
                                                                                             Benito Pérez Galdós



Al crecer pegada a la tierra y en colonias la Paronychia argentea, con sus bracteas blanquecino nacaradas que envuelven a las flores, le da al suelo el aspecto de estar nevado, de ahí uno de los nombres comunes con los que es conocida: nevadilla y el apelativo de argentea en su nombre científico (en algunos lugares tambien se conoce como hierba de plata). Lo de paronychia le viene de que era usada para el tratamiento de los panadizos.


El otro nombre por el que es conocida, sanguinaria, también procede de sus aplicaciones terapéuticas, en concreto de las virtudes que se le atribuyen como hipotensor y para cerrar las heridas.


Merece la pena agacharse para apreciar los tonos amarillos y rojizos de sus flores y apreciar el tacto como de papel de las nacaradas hojas que las cobijan