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5 de enero de 2021

Colleja roja

Recorro todo el perímetro del Primer Campo como si marcara mi territorio; me fijo en las amapolas que han florecido entre los cultivos del año pasado y arranco collejas rojas del seto. Cuánto rojo, pienso.
                                                                                         El manantial
                                                                                         Catherine Chanter


La flor de hoy es una silene, pero no se bien cuál, o tal vez las fotos que ilustran correspondan a las dos, pero soy incapaz de diferenciarlas. Y es que, según he leído, la diferencia principal entre la Silene colorata y la Silene secundiflora se encuentra en el tamaño de la uña de sus pétalos. En cualquier caso ambas comparten el nombre de Silene, y vamos a ver de dónde viene.


Sileno es el nombre de un personaje mitológico, que habría sido el educador de Dionisio. No esta muy claro su origen, pero por el color de nuestra flor de hoy (aunque ya hemos visto que hay silenes de color blanco ) me quedaré con esa historia que lo hace proceder de la sangre derramada por Urano al ser mutilado por Crono. A Sileno se le representaba feo y barrigón, y algún botánico quiso ver en el cáliz hinchado de estas flores una panza. De ahí el nombre.


Las flores se han usado para teñir lana, pero no penséis que resulta un color rojo, no, sino amarillo. La colorata al menos recibe el nombre de hierba de la tórtola. Ignoro los motivos.


Después, Sofía da  vuelta al caballo y en la ruta de descenso hacia la casa de Xintal, le muestra a Flavia las flores de los arbustos de malvas y aceradillas, las de las hierbas de san Juan que amarillean el borde del camino, las silenes rojas con sus altos tallos
                                                                                          Sofía de los presagios
                                                                                          Gioconda Belli


27 de junio de 2017

Alisos

Siguiendo nuestro camino encarados al oeste, llevábamos continuamente a la izquierda, aguas arriba, el cauce del río, con sus frescas y verdes orillas y rozagantes bóvedas y doseles de mimbreras, alisos y zarzamora, y topábamos de tarde en cuando con un pueblecillo que, aunque no muy alegre de color, animaba un poco la monotonía del paisaje.
                                                                                                      Peñas arriba
                                                                                                      Jose Mª de Pereda



La sierra de Aracena por su disposición forma una barrera para los frentes que entran por el Atlántico, lo que determina, sobre todo en su zona central, una pluviosidad alta con medias anuales en torno a los 1100 mm, lo cual unido a la presencia de fuentes y manantiales, favorece el desarrollo de una red hidrográfica rica y que podamos disfrutar, aunque muy modificado por la actuación humana, de uno de sus ecosistemas más característicos: el bosque de ribera. Y es en los bosques de ribera donde vamos a encontrar al aliso (Alnus glutinosa)


Los alisos tiene un origen mitológico, ligado a la impericia de un conductor. Faetón era hijo de Helios y de su cuñada Clímene, con quién también tuvo varias hijas, las Helíadas. Criado sólo por su madre y en la ignorancia de su origen, ya adolescente al enterarse de quién es su padre va y le pide prestado el coche, que como ya sabemos no era un coche cualquiera, sino el carro del sol. Inexperto como era, al chaval se le desvía el carro y al alejarse comienza a helarse la tierra. Intenta corregir el rumbo y ahora se acerca tanto que ocasiona incendios. Alarmado el personal recurre a Zeus que arregla el asunto drásticamente: lanza un rayo y fulmina a Faetón. Sus hermanas lo lloran meses y meses y acaban convertidas en alisos.


La madera del aliso muestra algunas curiosidades. Su color es muy claro al cortarla, pero al poco tiempo empieza a tornarse rojiza, de ahí que se haya dicho que el aliso sangra cuando se le hiere y que en tiempos se pensase que se trataba de seres humanos embrujados.  Otra curiosidad es que resiste mal el aire y se descompone rápidamente, sin embargo aguanta muy bien la humedad, tanto es así que muchos de los cimientos de Venecia están realizados en madera de aliso.


Además de para cimentar en zonas húmedas se ha usado para muchas cosas: obtención de tintes (rojo de la corteza, verde de las hojas, pardo las ramas), para curtir pieles, fabricar carbón, como febrífugo...y dos muy curiosas: para el dolor de pies colocando hojas recién cortadas dentro del zapato en contacto directo con el pie, y también he leído que se ha utilizado en las casas para atrapar moscas  como aquellas tiras verdes de mi infancia Lo de glutinosa viene de que las hojas al principio son viscosas, al igual que las ramas pequeñas.


Pongo el punto final con Homero:

En derredor de la cueva había crecido un bosque frondoso, que poblaban el aliso, el álamo y el fragante ciprés. Allí anidaban aves de amplias alas: búhos, gavilanes y cornejas marinas de pico alargado, que encuentran su faena en el mar.
                                                                                                                 Odisea



7 de junio de 2016

Jacinto silvestre

Mil veces le sucedía, paseando por el campo, recoger en el sombrero cosecha de violetas, jacintos silvestres, ramas floridas de zarzamora; y al llegar al pueblo, arrojaba al río las flores, por no llevárselas a Leocadia

                                                                              El cisne de Vilamorta
                                                                               Emilia Pardo Bazán



El lanzamiento de disco, al menos entre los dioses olímpicos, era un deporte de riesgo. Ya vimos al hablar de la zarzaparrilla como según algunas versiones el origen del azafrán fue un accidente jugando con un disco. También un disco está tras el nacimiento mitológico del jacinto silvestre (hyacinthoides hispanica), mas en esta ocasión, según las fuentes más rigurosas, no se trató de ningún accidente. ¡Fue asesinato!


Apolo, como la mayoría de los habitantes del Olimpo,  no era precisamente estrecho y se lo hacía a pelo y pluma, y el joven principe espartano Jacinto al decir de las crónicas era de una gran belleza, de manera que el dios se enamoró de él. Pero no fue el único. También Céfiro, el viento del oeste, que al no verse correspondido, en un arranque de violencia desvió con una ráfaga el disco con el que los amantes jugaban, hiriendo mortalmente a Jacinto en la cabeza. Apolo para perpetuar la memoria de su amante convirtió su sangre en flor.


 Un inciso: que distinto este Céfiro, de aquel que recordaba del poema de Esteban Manuel de Villegas, ni dulce ni blando ni ná

                                                   Dulce vecino de la verde selva,
                                                   huésped eterno del abril florido,
                                                   vital aliento de la madre Venus,
                                                   Céfiro blando.



Luego vienen los que intentan dulcificar las cosas, por no decir encubrir el crimen: que si el disco chocó en una piedra y rebotó con tan mala fortuna que le dio en la cabeza, que si el joven saltó para atrapar el disco y calculó mal...Según Robert Graves (Los mitos griegos) Jacinto no sólo enamoraba a los dioses, también a los hombres, ostentando el honor de ser el primer hombre cortejado por alguien de su mismo sexo, siendo este primer cortejador el poeta y músico Támaris, quién tampoco acabó muy bien, aunque en este caso no por sus amores sino por su arrogancia: se vanaglorió de superar a las musas y estas lo castigaron privándole de la vista y de la música. Durísimo y desproporcionado castigo.


Al que afortunadamente no privaron del don de la música fue a Mozart. Y ¿qué pinta aquí Mozart? Pues si pinta. Con sólo once añitos escribió lo que algunos consideran su primera ópera Apolo y Jacinto KV 38 , aunque en su título lo que indica es "Música para una comedia en latín para la universidad de Salzburgo". Del mismo modo que las guarderías y colegios organizan a final de curso festivales en los que padres y abuelos contenemos la baba viendo a nuestros hijos y nietos cantar, declamar, bailar...  la universidad de Salzburgo hacía lo propio y para el del año 1767 el joven Mozart puso música al libreto sobre el mito de Apolo y Jacinto de  Rufinus Windl, que como era monje censuró un poquito la historia y se inventó una hermana. Como en Mogambo, pero mejor. Apolo y Céfiro de quién están enamorados no es de Jacinto, sino de su hermana. Céfiro para enemistar a ésta y a su familia con el dios desvía el disco que mata a Jacinto, siendo Apolo acusado de su muerte. Pero al final se  descubre el montaje y la cosa acaba bien para todos, menos para Jacinto que empezó como joven sano y vigoroso y acaba muerto y metamorfoseado en flor.


Apolo podría ser de aquella manera, pero sintió la muerte de Jacinto. Y la lloró. Y sus lágrimas, al caer sobre los pétalos del jacinto inscribieron en ellos sus lamentos "ay",  aunque según otros estas letras (que dicho sea de paso yo no veo) no son más que las iniciales griegas de Jacinto.


13 de mayo de 2015

Zarzaparrilla

Para ello, a eso de las cuatro de la tarde, se reunían en la salita de mi tío un centenar de personas, y el autor se sentaba en una silla junto a una mesa, y ante el silencio y la expectación general, sacaba su papel del bolsillo y, después de beber un gran vaso de zarzaparrilla, leía con voz emocionada: "Cometa".

                                                                                                    Memorias y diarios
                                                                                                    Miguel Mihura



La mitología no es aritmética, de modo que a nadie  debe extrañar  que hace un tiempo le atribuyera un origen al azafrán silvestre, y ahora, al hablar de la zarzaparrilla (smilax aspera) le otorgue otro, pero en aquella ocasión hice caso de lo que relata Robert Graves en Los mitos griegos, y en esta ocasión es a Pierre Grimal a quién atendemos. En su Diccionario de mitología nos cuenta que Croco era un joven que fue transformado en azafrán a consecuencia de su amor desgraciado hacia la ninfa Esmilax que fue metamorfoseada en zarzaparrilla. En otras fuentes no hablan de amor desgraciado sino de amor ardiente y correspondido, y de la transformación en plantas como un premio. Por contarlo ya todo: otras versiones cuentan que Croco murió accidentalmente mientras jugaba con el dios Hermes al lanzamiento de disco, siendo alcanzado por el que lanzó el dios. Las gotas de sangre derramadas se transformaron en azafranes. Pero hoy de quién nos ocupamos no es del azafrán sino de la zarzaparrilla.


Conocida como vemos desde la antigüedad, tenía la zarzaparrilla fama de ejercer una potente acción contra los venenos, llegando a afirmar Dioscórides que administrada a un recién nacido lo protegerá de toda clase de venenos. Sin embargo es a la  zarzaparrilla americana a la que se le han dado los usos más conocidos. Uno el refresco de zarzaparrilla, que se obtiene de la raíz de la planta, y que estuvo muy de moda en el siglo XIX, siendo desbancado tan sólo, según algunos, por la aparición de la coca-cola.


A su otro uso hacen referencia entre otros Mosquera de Figueroa:

    Yo que de vos he mancilla,
os pienso, dama, enviar
frazadas con que sudar
y un haz de zarzaparrilla 

Quevedo:

                                                               La grana se volvió en granos,
                                                               en flor de lis el rosal,
                                                               su clavel, zarzaparrilla;
                                                               unciones, el soliman 
o Mateo Alemán:

que no tienen pasiones naturales, no escupen, tosen y viven sujetos a la zarzaparrilla y china, emplastro meliloto, ungüentum apostolorum, y más miserias y medicinas.


Y es que durante muchos años fue la zarzaparrilla uno de los varios, e inútiles, remedios empleados para tratar la sífilis. Decía el médico y botánico sevillano del siglo XVI Nicolas Monardes: Quizo Nuestro Señor que a do vino el mal de las bubas, viniese el remedio para ello,   ya que entonces se pensaba que la sífilis tenía su origen en América, tema este bastante controvertido. El mismo argumento, que de donde venía el mal vendría el remedio, se esgrimió para utilizar otro de los muchos tratamientos que hasta la aparición de la penicilina conoció esta enfermedad: el guayaco. 


Tal vez alguien haya advertido que aparecen dos flores distintas. Las de la segunda foto pertenecen a una planta masculina, el resto a una femenina.

12 de noviembre de 2014

Centaura menor

También aquí hay flores durante todo el año; las hay amarillas, azules, rojas... y hay centaureas, que son unas flores pequeñas muy lindas.
                                                                                                Werther
                                                                                                Wolfgang Johan von Goehe      



Todos sabemos que los centauros son unos seres fantásticos con cabeza y torso de hombre y el resto del cuerpo de caballo. Y aunque pudiésemos pensar que su origen está en alguna aventura de esas raras que se montaba Zeus en las que, cual predecesor de Mortadelo,  adoptaba los más diversos disfraces para engañar a la bella de turno, no es así en esta ocasión, aunque tiene su papel protagonista en la historia. Al parecer un tal Ixión, que alcanzó el perdón de Zeus de los delitos de perjurio y asesinato en la persona de su suegro, lejos de estar agradecido se atrevió a tirarle los tejos a Hera, la esposa de su benefactor. Fabricó Zeus una nube con la forma de Hera para ver hasta donde era capaz de llegar Ixión, y vaya si llegó lejos, tanto que la nube "dio a luz" pero no lluvias, nevadas o granizo sino centauros.


Los centauros en general caen bien, ¡como no, viendo esos apuestos y galantes centauros de la película fantasía que parecen surfistas californianos a los que les iría mejor como banda sonora el Good Vibrations de los Beach Boys que la Pastoral de Beethoven! ¡Y qué decir de ellas, que parecen recién sacadas de una playa hawaiana! Sin embargo los centauros eran seres violentos, brutales, de costumbres bárbaras que se alimentaban de carne cruda. Hay dos excepciones sin embargo, Folo (de quién, al menos hoy no hablaremos) y Quirón, cuyo origen era distinto.


Quirón era hijo de dos dioses, Crono y Filira, hija esta del Océano. No está claro si él adoptó la forma de caballo para engatusarla a ella, o fue ella la que para darle esquinazo se transformó en yegua pero no logró engañar al dios que se metamorfoseo en caballo. Según otra versión lo que ocurrió es que Rea, esposa de Crono, acertó a pasar por la playa donde su esposo se la estaba pegando con Filira, y pillado "en el acto" en lugar de decir "querida, no es lo que parece", optó por tomar la forma de caballo y alejarse al galope. El caso es que nació Quirón: afable, sabio, juicioso, médico, cirujano (de aquí, de Quirón, el origen de la palabra cirugía), amigo de los hombres, educador entre otros de Aquiles, Patroclo, Eneas, Ulises, Jasón y Asclepio.                                  


No tuvo suerte Quirón. Apoyando a Hércules en su lucha contra los centauros, resulta herido por una flecha del héroe. El propio Hércules intentará curar al viejo centauro aplicando hierbas en la herida, de ahí que una de ellas de hermosas flores rosadas recibiera el nombre de centaurium erythraea, nuestra centaura menor. Ninguna hierba sin embargo era capaz de curar la herida, y Quirón inmortal como era, harto de aquella úlcera que no sanaba, renuncia a su inmortalidad y va voluntariamente al reino de los muertos en lugar de Prometeo que logra de ese modo la inmortalidad.


Es planta toda ella de sabor muy amargo, tanto es así que se conoce como hiel de la tierra, y Font de Quer dice que es "poco menos que insoportable"      

21 de mayo de 2014

Narciso pálido

                                           Ya no mana la fuente, se agotó el manantial;
                                            ya el viajero allí nunca va su sed a apagar.

                                            Ya no brota la hierba, ni florece el narciso,
                                             ni en los aires esparcen su fragancia los lirios.

                                                                            En las orillas del Sar
                                                                            Rosalía de Casto



Son varias las versiones que del mito de Narciso existen, del mismo modo que son varias las flores que llevan ese nombre. Yo hasta ahora tan sólo he tenido la fortuna de encontrar en la sierra de Aracena este Narcissus triandrus, pero como espero con el tiempo encontrar algún otro me limitaré a relatar la versión de Ovidio en sus Metamorfosis, dejando otras para futuras entradas.


Narciso es hijo de Liríope que, aunque ninfa, como cualquier madre se muestra desde el principio preocupada por el futuro de su hijo, de modo que le pregunta al adivino Tiresias si tendrá el recién nacido larga vida, a lo que este contesta sibilinamente: Si a sí no se conociera.


A los dieciséis años el niño era una "joya" que levantaba pasiones en ambos sexos, pasiones que únicamente hallaban como respuesta burlas y desprecio. Clamó uno de los depreciados al cielo: Que así aunque ame él, así no posea lo que ha amado, súplica que fue escuchada y atendida por Némesis, personificación de la venganza divina.


Cansado tras un día de caza llega Narciso a un lugar idílico y virgen: Un manantial había impoluto, de nítidas ondas argénteo, que ni los pastores ni sus cabritas pastadas en el monte, habían tocado, u otro ganado, que ningún ave ni fiera había turbado ni caída de su árbol una rama. Se inclina el joven sobre las cristalinas aguas a beber quedando al instante arrebatado, enamorado de su propia imagen: Quédase suspendido él de sí mismo [ ] y todas las cosas admira por las que es admirable él.


Incapaz de apartarse, muere Narciso inclinado sobre su propia imagen, a la que seguirá mirando en los reinos de Hades:  Después que fue en la infierna sede recibido, en la estigia agua se contemplaba. Pese a los desplantes recibidos por el soberbio muchacho preparan las ninfas, Náyades y Dríades, una pira y un féretro para Narciso mas dónde debía encontrarse el cuerpo  no hallan sino una flor.


(Los textos de las Metamorfosis de Ovidio corresponden a la traducción de Ana Pérez Vega)

12 de marzo de 2014

Olivilla

En el interior del incensiario -como supe después por Socorrito- había una mezcla encendida  de olivilla, sangre de doncella y raspalengua.
                                                                     La isla de los pájaros
                                                                     Jaime de Armiñan



Hasta que me puse a leer cosas sobre la olivilla, Teucrium fruticans, para mi los troyanos no pasaban de ser los habitantes de Troya o un "habitante" no deseado de mi ordenador, y los asteroides un conjunto más o menos grande de piedras de diverso tamaño que orbitaban alrededor del sol un poco más allá de Marte. Pero jamás había oído hablar de la existencia de asteroides troyanos.


Y es que no todos los asteroides se encuentran en el cinturón de asteroides que yo estudié de niño, sino que existen asteroides que comparten  órbita con un planeta y que como a medida que se iban descubriendo, el primero Aquiles en 1906, iban recibiendo nombres de héroes de la guerra de Troya, se conocen en conjunto como troyanos. La mayoría de ellos comparten la órbita de Júpiter, pero también se han descubierto troyanos en Marte y Neptuno, incluso la Tierra tiene uno, descubierto en 2010,  bautizado con el nada homérico nombre de 2010 TK7.


Teucro, un asteroide troyano de Júpiter, es en la Iliada el mejor arquero de todo el ejercito griego, y uno de los que entra en la ciudad oculto en el caballo. A su regreso a su tierra, la isla de Salamina, su padre acusándole de no haber sabido defender a su hermanastro Ayax y de no haber vengado su muerte, lo destierra. Teucro arribará a Chipre donde fundará la ciudad de Salamina y se casará con la hija del rey chipriota. Según otros autores a donde llegó fue a las costas españolas fundando Cartagena. Este Teucro, o un antepasado suyo que fue el primer rey de Troya, habría descubierto las propiedades medicinales de la olivilla de ahí, en su honor,el nombre científico de  la planta.


Y ¿cuales son esas propiedades? Pues, por más que las he buscado no he dado con ellas. Las principales virtudes de la olivilla son, aparte de sus hermosísimas y discretas flores, sus escasos requerimientos y su resistencia, entre otras cosas a la poda lo que la hace muy apropiada para formar setos y figuras vegetales.


29 de mayo de 2013

Gamón

Encendían los porquerillos antorchas de gamones, y trayéndolas en alto, chispeando por la lluvia y las tinieblas, alumbraban la vuelta hacia la casa.

                                                                                 Los abismos
                                                                                 Felipe Trigo



Al parecer sólo en las lenguas latinas  habladas en la península íbérica  es conocido el asfódelo (asphodelus albus) como gamón; en el resto de los idiomas europeos el término usado es el derivado directamente de su nombre griego. En nuestro idioma ha quedado como un término culto, usado por ejemplo por Cernuda

                                                         Bajo el cielo, en la oscura
                                                         medianoche del puerto,
                                                         viró el navío rumbo al agua.
                                                         Reposo y movimiento en uno fueron.
                                                         ( Por prados de asfódelos el río gris se duerme
                                                         a la torre normanda asoma en aire húmedo
                                                         tras los olmos antiguos y las roncas cornejas)

                                                                                      La Partida (de La realidad y el deseo)



Esos prados de los que habla  Cernuda son una de las estancias que podemos encontrar en el mundo de los muertos de la mitología griega: el Tártaro, el lugar más profundo a dónde iban a penar los malvados, los Campos Elíseos, residencia de los bienaventurados y los Prados de Asfódelos, lugar por el que deambularían los que no son ni chicha ni limoná. Infierno, cielo y purgatorio. Los asfódelos han estado muy relacionados con el culto a los muertos, aunque no representan muerte, sino todo lo contrario, vida y resurrección al ser una de las primeras plantas que rebrotan en primavera a partir de las raíces que han permanecido enterradas durante el invierno.


Y ¿de dónde viene gamón? Pues no se sabe. Para algunos tendría el significado de pierna (gamba es pierna en italiano). Otros van más allá, y la asocian en su origen a palabras como gameto, poligamia o endogamia derivadas todas ellas de la palabra griega para el matrimonio. La causa sería que las raíces asemejan a una pareja de amantes.


El tres de mayo se celebra en muchas poblaciones la fiesta de la Cruz, recordando su descubrimiento por Santa Elena. En Ubrique esta fiesta es conocida como la fiesta de los gamones o de la crujía de los gamones. En las hogueras que se hacen en la localidad se calientan varas de gamón las cuales al golpearlas contra una piedra emitirán un sonido similar al de un disparo. Como ocurre con tantas tradiciones hay diversidad de pareceres en cuanto al punto de partida de esta celebración, que no tienen por qué ser excluyentes. Unos dicen que era una costumbre de los pastores para ahuyentar a los lobos, otros que un truco utilizado durante la invasión francesa para hacer creer a los invasores que estaban fuertemente armados.


Ya hemos hecho referencia en otro lugar que a San José se le representa con un báculo florecido. Pues bien, el gamón es también conocido como vara de San José 

2 de abril de 2013

Torvisco

  - Lo que hay que hacer ahora -explicó Malvís-  es una bolsa para colgar al cuello de la vaca. Y hay que meter dentro nueve granos de sal, nueve dientes de ajo y nueve hojas de torvisco.

                                                                                         El bosque animado
                                                                                         Wenceslao Fernández Florez




Dafne era una ninfa amada por el dios Apolo, mas parece que el amor no era mutuo, de modo que perseguida por el dios, a punto de ser alcanzada suplicó a su padre que la transformase, y fue convertida  en laurel, daphne en griego. Por el parecido de sus hojas con las del laurel el torvisco (Daphne gnidium)  recibe el nombre de daphne  y gnidium por la ciudad de Cnido en Asia Menor. Los frutos que se empleaban como purgante eran conocidos como granos de Cnido.


En cuanto al nombre castellano parece derivar del latín turbiscare, con el significado de envarbascar y es que, como ya vimos, el torvisco es una de las plantas usadas para pescar envenenando el agua. También es conocida como matapollo. Para Corominas  derivaría de mata, del verbo matar, y de poll, en catalán piojo, por su uso para desparasitar. Caben sin embargo otras explicaciones. Aunque el fruto del torvisco es tóxico, las aves lo comen con mucho gusto, en especial las gallinaceas y  las perdices, habiéndose usado como cebo para éstas. Entre la gente de campo y cazadores, sobre todo en algunas zonas, no es raro denominar pollo, ademas de al gallo joven, al macho de la perdíz. Así pues matapollo podría ser una aposición de mata, arbusto pequeño, y pollo, macho de perdiz.


Muchos usos se le han dado al torvisco, pero por lo peculiar voy a transcribir como se debe usar para curar las fiebres tercianas, según recoge Francisco Rodríguez Marín: El paciente busca una mata de torvisco y la saluda como a una persona; y después de preguntarle por la familia etc...le dice: -Ha de saber usté, señó torbisco, que tengo tersianiyas y bengo a dejarlas; de mo que ya lo sab'usté-. Esto dicho le da una soberbia paliza, se retira, y después de andar quince o veinte pasos, vuelve a acercarse al torvisco y le dice: - Conque, señó torbisco, ésta ha sio la primera, como no se me quiten las tersianas, guerbo y se ba usté a'cordá.


Para saber más de etimología y de los usos, no sólo del torvisco sino de muchas otras plantas, no dejar de leer Nombres y usos tradicionales de las plantas silvestres de Almeria 

21 de noviembre de 2012

Mirto, Arrayan

                                                   No es más que el agua dormida 
                                                   en el cuadro del estanque.
                                                   La velan mis ojos tristes.
                                                   La guardan los arrayanes.

                                                  No es más que el agua dormida.
                                                  ¡No la despiertes! ¡No hables!

                                                                               Kasida del agua dormida
                                                                               Joaquín Romero Murube




A la hora de elaborar una entrada me enfrento con varios problemas. El menor de ellos suele ser escoger las fotos, pues en general suelo tener unas cuantas entre las que elegir. Algo más problemático es encontrar los comentarios adecuados y vencer la pereza de escribirlos. Pero sin duda lo más difícil es encontrar un texto, a ser posible un poema y a ser posible en castellano, en el que aparezca nombrada la planta en cuestión. Ya en alguna ocasión he usado textos en que no se mencionaba a la protagonista de la entrada, y se que conforme continúe con esta aventura serán cada vez más las veces en que esto suceda, y aun no he pensado cómo lo solucionaré.


Hoy sin embargo me encuentro con una situación inusual. El problema no es la falta de textos sino su abundancia y la dificultad de elegir uno rechazando decenas de ellos. El mirto, myrtus communis, o arrayán si optamos por el nombre derivado del árabe ha sido ampliamente usado en poesía y narrativa.


Aunque, según nos cuenta Robert Graves en Los mitos griegos, el mirto era inicialmente un arbusto de la muerte y posteriormente símbolo de colonización, es  más común asociarlo al amor y al matrimonio, tal vez por ser una de las flores consagradas a Afrodita, la que, al ser llevada a tierra tras su nacimiento en el mar, habría ocultado su desnudez a la mirada de unos sátiros escondiéndose entre las ramas de un mirto. En agradecimiento la diosa regaló al mirto su fragancia.


Leemos en la Eneida como Eneas, al desembarcar en Tracia, corta unas ramas de un mirto que al instante empieza a sangrar. Mas no para ahí la cosa, ya que el mirto le habla y le explica que en realidad se trata de Polidoro hijo del rey de Troya Príamo, al que su padre, temeroso de la suerte que Troya corriese en la contienda había enviado a Tracia al cuidado del rey Polimestor, quien, codicioso de los bienes que su padre le había dado, lo hizo matar. Alimentados con su sangre los venablos con que lo mataron se transformaron en mirto.


Más cosas se podrían contar del mirto, pero no es cuestión de alargarse. Eso sí, hoy termino con otro poema, en este caso no de arrayanes, de mirtos

                                                           Silencio de cal y mirto.
                                                           Malvas en las hierbas finas.
                                                           La monja borda alhelíes
                                                           sobre una tela pajiza.
                                                           Vuelan en la araña gris
                                                           siete pájaros del prisma
                                                           La iglesia gruñe a lo lejos
                                                           como un oso panza arriba.
                                                           ¡Qué bien borda! ¡Con qué gracia!
                                                           Sobre la tela pajiza
                                                           ella quisiera bordar
                                                           flores de su fantasía.

                                                                                 La monja gitana
                                                                                 Federico García Lorca