26 de febrero de 2014

Gatuña

...y sin más, salió y, a paso rápido, sin sentir los guijos ni las gatuñas en las plantas de los pies, franqueó el encinar, el piornal y la vaguada, exprimiendo dulcemente el cadáver del pájaro contra su pecho.

                                                                                         Los santos inocentes
                                                                                         Miguel Delibes



Las ramas de la gatuña, ononis spinosa, terminan generalmente como su apellido latino nos indica  en una espina recia que araña como si de las zarpas de un gato se tratara, de ahí el nombre de gatuña o uña de gato, aunque el bueno de Azarías destrozado por la muerte de su milana no las sienta. El nombre científico procede del griego onos, asno, por la costumbre de estos animales de revolcarse sobre ella para rascarse, lo que le ha valido también el apelativo popular de peine de asno.


Es la gatuña planta rica en curiosos nombres populares la mayoría de ellos derivados del hecho de  crecer habitualmente en campos de cultivo y de poseer unas raíces fuertes y profundas que dificultan sobremanera las labores de preparación del terreno. Asi es conocida como rompearados, detienebueyes, rémora o deshonracavadores.


También encontramos a la gatuña en el refranero: el buey viejo arranca la gatuña del barbecho, con la misma intención de ensalzar el valor de la experiencia que el más conocido de más sabe el diablo por viejo que por diablo.


12 de febrero de 2014

Achicoria

Me serviste un cocimiento de achicoria, recalentado y frío, que...Pero no te riño, no. Si está muy bien. Siempre me dais mucho más de lo que merece este pobre viejo inútil, enfadoso...
                                                                                  El abuelo
                                                                                  Benito Pérez Galdós



No soy muy cafetero, pero necesito comenzar el día con un café con apenas leche, si no es así no soy persona, y por la tarde un buen tazón de café solo, no tras el almuerzo, sino tras descabezar una breve siesta. No me quita el sueño y sí me viene muy bien para mis jaquecas. Comprendo pues que la humanidad haya buscado sustitutos del café en las muchas épocas en que este ha estado prohibido por distintos motivos o ha sido un lujo inalcanzable por su precio u otros factores. De los muchos sucedáneos que se han buscado tan sólo la achicoria (Cichorium intybus) ha tenido éxito.


Para su elaboración se usa  la raíz de la planta que una vez lavada, troceada y secada  es tostada y molida estando ya lista para su consumo. Ya antes de la guerra civil, pero sobre todo después, fue la base de una próspera industria en algunas provincias como Segovia, industria que fue desapareciendo en los años 60 al aumentar el consumo del café con la mejora de la situación económica y por la aparición de los productos solubles.


El mayor impulso al consumo de la raíz de achicoria como sustituto del café se lo debemos a Napoleón. Ante la imposibilidad de derrotar a Gran Bretaña por las armas intentará llevarla a la ruina económica prohibiendo la  importación al continente de  productos británicos o sometidos a su control. La estrategia fracasó pero tuvo algunas consecuencias. Una de ellas fue que dada la supremacía de la marina inglesa y su control de  las rutas comerciales muchos productos producidos fuera de Europa, como el café, no pudiesen alcanzar el continente por lo que se hizo preciso buscarles sustitutos, en algún caso con notable éxito como la remolacha como alternativa a la caña de azúcar.


Una de las cosas que más me ha sorprendido es saber que esta misma planta es la que da origen a las endivias (o endibias, que ambas valen), hecho que se descubrió de manera fortuita en Bélgica en el siglo XIX al observar como raíces de  achicoria en la oscuridad y cubiertas de tierra rebrotaban de esta forma tan particular. Para la producción de endivias se arrancan las raíces que se limpian bien de tierra y de raicillas adventicias, para posteriormente cubrirlas con tierra suelta. Tras regarlas se colocan en un lugar oscuro  tapadas por plástico, y en cuestión de un mes, y sin necesidad de regar nuevamente, podremos recoger las endivias.


Sus flores de un hermoso e intenso color azul, aunque también podemos encontrarlas blancas, se abren por la mañana cerrándose al faltar el sol.

29 de enero de 2014

Hinojo

                                                     Hinojo, serpiente y junco.
                                                     Aroma, rastro y penumbra.
                                                     Aire, tierra y soledad.
                                                     (La escala llega a la luna)
                                                                                           Nocturno
                                                                                           Federico García Lorca



Debo confesar que la mayoría de las cosas que aprendí en el colegio las he olvidado. Recuerdo bien cosas de geografía, de historia o de literatura, pero creo que es más debido al hábito lector que a la educación recibida. Pero que no me pregunten por tiempos verbales, sintagmas o las proposiciones subordinadas, ni por el peso atómico de los elementos, la formulación, las reacciones químicas, cómo se halla el área de un pentágono o cómo se crea un campo magnético. En algún momento de mi vida he resuelto raíces cuadradas, problemas con senos cosenos y tangentes, he empleado tablas de logaritmos o he manejado integrales, pero en la actualidad apenas si salgo de las cuatro reglas. Todo esto viene a que gracias al hinojo he recuperado algo que en algún momento debí saber: las homonimias y las polisemias.


Y es que el hinojo, foeniculum vulgare, no tiene nada que ver con caer de hinojos. Son palabras con distinto significado y distinto origen: homónimas. Si el origen fuese el mismo estaríamos ante una polisemia: distintos significados con un mismo origen. El hinojo de arrodillarse procede de genuculum, diminutivo de genu (rodilla), que tras pasar por yenojo acabaría siendo inojo:

                                           ant'el rey Alfonso los inojos fincados
                                           besan la tierra e los pies amos:
                                           -¡Merced, rey Alfonso, sodes tan honrado!
                                           Por mio Cid el Campeador todo esto vos besamos
                                                                                  Anónimo
                                                                                  Poema del Mio Cid



Nuestra planta en cambio deriva del diminutivo de heno fenuculum y por contaminación del "hinojo rodilla" acabó en hinojo en lugar de "henojo" como posiblemente hubiese sido más natural.


En italiano hinojo, finocchio, si es palabra polisémica pues aparte de designar a nuestra planta significa también maricón. El por qué de este significado lo encontramos en la costumbre, bárbara costumbre, de en los autos de la inquisición italiana envolver en hinojo a los homosexuales que iban a ser quemados, para prolongar de este modo  llamas y sufrimiento.


Pero quedémonos con otros usos del hinojo: el bulbo de algunas variedades como la florentina, de sabor dulce, son usadas como verdura; las semillas, con un aroma similar al anís, son ampliamente usadas como condimento; también para perfumar el aliento; para aromatizar quesos se usan tanto las semillas como las hojas; y los tallos se usan para atravesar las deliciosas berenjenas de Almagro.

15 de enero de 2014

Esparraguera

                                                                La aurora va resbalando
                                                                entre espárragos trigueros.
                                                                Se le ha clavado una espina
                                                                en la yemita del dedo.

                                                                -¡Lávalo en el río aurora
                                                                y sécalo luego al viento!
                                                                                               Marinero en tierra
                                                                                               Rafael Alberti



Al igual que otras plantas, los rizomas del asparagus acutifolius  producen unas yemas, denominadas turiones, y que en este caso constituyen los apreciados espárragos, denominándose trigueros los silvestres que son verdes  a diferencia de los cultivados que mantienen su color blanco porque, cuando comienzan a aflorar, son cubiertos con tierra manteniéndose así hasta que alcanzan un tamaño adecuado, evitando de este modo que al darles la luz se carguen de clorofila tornándose verdes.


Conocidos desde la antigüedad, muestra de ello es el manojo de espárragos que aparece representado en el  Templo de Isis en Pompeya que pese a ser la más antigua representación pictórica de unos espárragos no son la más famosa, honor que sin duda corresponde al manojo de espárragos de Edouard Manet cuya historia conocí leyendo La liebre con ojos de ámbar del británico Edmund de Waal.


Cuenta de Waal como su antepasado, el crítico y coleccionista de arte, Charles Ephrussi compró a Manet el cuadro por el que el pintor pidió 800 francos, precio considerable según el escritor. Ephrussi sin embargo le envió 1000.  Una semana después recibía un espárrago sólo acompañado de la siguiente nota: Parece que éste se soltó del manojo. Según de Waal esta anécdota inspiró una de las historias de En busca del tiempo perdido del también amigo de Charles Ephrussi, Marcel Proust.


Todos tenemos la experiencia de que tras comer espárragos la orina adquiere un olor característico y desagradable. ¿Todos? Pues no. El origen del olor parece estar el la transformación de determinados compuestos azufrados presentes en el espárrago que son eliminados por la orina. Un estudio  llevado a cabo en 38 personas demostró como un 8% no producían esta substancia, un 6% no eran capaces de olerla y algo menos de un 3% ni la producían ni la olían. En cuanto a que el olor es desagradable, no opina lo mismo el dr. Urbino Daza:

Antes disfrutó del placer instantáneo de la fragancia de jardín secreto de su orina purificada por los espárragos tibios.
                                                                          El amor en los tiempos del cólera
                                                                          Gabriel García Márquez 



18 de diciembre de 2013

Nevadilla, sanguinaria

Oye, oye, no traigas eso. ¡Si no lo va a querer tomar! Tráete una vara. No, no traigas tampoco vara...Te pasas por la droguería y pides diez céntimos de sanguinaria. A mi me va a dar algo.

                                                                                             Fortunata y Jacinta
                                                                                             Benito Pérez Galdós



Al crecer pegada a la tierra y en colonias la Paronychia argentea, con sus bracteas blanquecino nacaradas que envuelven a las flores, le da al suelo el aspecto de estar nevado, de ahí uno de los nombres comunes con los que es conocida: nevadilla y el apelativo de argentea en su nombre científico (en algunos lugares tambien se conoce como hierba de plata). Lo de paronychia le viene de que era usada para el tratamiento de los panadizos.


El otro nombre por el que es conocida, sanguinaria, también procede de sus aplicaciones terapéuticas, en concreto de las virtudes que se le atribuyen como hipotensor y para cerrar las heridas.


Merece la pena agacharse para apreciar los tonos amarillos y rojizos de sus flores y apreciar el tacto como de papel de las nacaradas hojas que las cobijan


27 de noviembre de 2013

Lentisco

...y sobre todo el agreste lentisco, impasible veterano, fiel a todas las estaciones, como un amigo en todas las desgracias; siempre verde como una esperanza sin desengaño.


                                                                                        Clemencia
                                                                                        Fernán Caballero




Es una idea bastante generalizada pensar que la costumbre de masticar chicle (tripas de gato, que decía mi abuela Manuela, asegurando que si nos lo tragábamos las nuestras quedarían irremediablemente pegadas, salvo cirugía que viniese a repararlo), es una más de las invasiones procedentes de los Estados Unidos. Y no les falta parte de razón a quienes así piensan al ser el chicle tal y como lo conocemos hoy un "invento" americano de mediados del siglo XIX. Pero la costumbre de usar gomas de mascar con distintos objetivos ( limpiar los dientes, combatir el mal aliento, calmar la ansiedad o por mero placer) es mas antigua que el chewing gun.


La palabra chicle de hecho proviene del náhuatl refiriéndose a la resina obtenida del árbol manikara zapota que por su sabor dulce era masticada por las tribus de américa central de dónde es originario. En Europa no teníamos ese árbol pero si teníamos lentiscos (pistacia lentiscus), de los que, practicándoles unos cortes en su tronco se obtenía la almáciga, una resina que se usaba  como hoy hacemos con el chicle. 


Alfonso Mateo-Sagasta, en su novela sobre el Siglo de Oro Ladrones de tinta nos habla de este uso: Estaba de charla con Pablo Cimorro, un amigo común que, recién afeitado y con el aliento fresco, parecía a punto de irse mascando una bolita de almáciga. Ya sabe usted que la almáciga es como llaman a la resina de los lentiscos de la isla de Quios, pequeñas lágrimas de color opalino que se ablandan deliciosamente en la boca y cuestan una fortuna.  A la vista de las magníficas descripciones del autor las calles en el Siglo de Oro no debían oler muy bien asi que  no sólo serviría la almáciga para refrescar el aliento, sino también para enmascarar el hedor circundante.


Pese a la abundancia de lentiscos en la península ibérica, nunca ha sido la obtención de la almáciga una actividad habitual, como ocurría en la isla griega de Quios  cuya almáciga  pasaba por ser la de mejor calidad. Si se ha usado como combustible siendo muy apreciado por dar un fuego duradero al ser una madera de combustión lenta. Sus semillas han sido utilizadas para alimentar al ganado (con excepción del vacuno pues merma la calidad de la leche) y para extraer un aceite empleado para alumbrado.