Albert paró el coche junto a un bosque de castaños. Trepé un ribazo y encontré las primeras oronjas. Una de ellas estaba por abrir: era un huevo perfecto.
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Siendo la sierra de Aracena tierra de dehesas y castaños no podía faltar en ella una seta que gusta de aparecer en los castañares y entre los alcornoques y las encinas: la Amanita caesarea.
Conocida popularmente como oronja, también recibe los nombres de huevo de rey o yema de huevo. En su fase inicial de desarrollo lo único visible es la envoltura blanca o volva, que conforme se va abriendo deja ver parte del sombrero anaranjado, de ahí que se compare con un huevo y de ahí también oronja del latín auruncula, dorado.
Según los entendidos son un autentico manjar y entre los que disfrutaban con su consumo se encontraban Cesar Augusto y el emperador Claudio, de ahí que se llame caesarea, la seta de los césares. Lo de Amanita es en referencia a los montes Amanus, en Turquía. No son muy abundantes y no toleran bien el frío por lo que no es fácil verlas
Estas son oronjas o yemas de huevo. Y se cuentan entre las setas más raras y sublimes del planeta. Solo prosperan en unas condiciones climáticas específicas, e incluso, a veces, no llegan a germinar. Por eso hace siglos que se las considera una exquisitez. Son amanitas, la seta de los césares, el plato de reyes y príncipes.
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