19 de julio de 2016

Algarrobo

                                             Bebo del agua limpia y clara del arroyo
                                             y vago por los campos teniendo por apoyo
                                            un gajo de algarrobo liso, fuerte y pulido,
                                            que en sus ramas sostuvo la dulzura de un nido.

                                                                                                  Salvaje
                                                                                                  Juana de Ibarbourou



Cuando queremos ponderar algo como muy bueno decimos, echando mano de la unidad de peso que se usa en joyería, que tiene muchos quilates, pero no se nos ocurre decir que es un algarrobo, palabra asociada a algo tosco, basto, burdo... no se si por culpa de Curro Jiménez. Por eso tal vez pueda extrañar que los algarrobos y los quilates están íntimamente asociados, tanto es así que sin los algarrobos no existirían los quilates.


A la hora de realizar una venta, un cambio, de establecer comparaciones se hace necesario tener un patrón, una unidad de medida que permita estandarizarlo y evitar que una de las partes resulte perjudicada si no engañada. Esto ha sido así ahora y siempre. En la antigüedad la unidad de medida que se utilizó para pesar las piedras preciosas fue la semilla de algarrobo (Ceratonia siliqua). ¿Por qué? Tradicionalmente se ha dicho que era debido a su gran homogeneidad en cuanto a peso : una semilla de algarrobo pesa, miligramo arriba miligramo abajo, 200 miligramos.


Sin embargo no parece ser esta una característica específica del algarrobo por lo que se hace necesario buscar explicaciones alternativas a por qué semillas de algarrobo y no de otro árbol, y una de ellas podría ser la distribución del algarrobo por toda la cuenca mediterránea lo que hacía posible disponer de semillas en todos los sitios. Resulta interesante también el hecho de que fuesen los fenicios, pueblo comerciante por excelencia, los que extendieron el cultivo del algarrobo por las orillas de Mediterráneo desde las regiones en las que se desarrollaba de manera autóctona: Israel, Líbano, Siria, Anatolia.


Quilate viene del árabe quirat, nombre de la semilla del algarrobo, y este del griego keration, cuernecillo, que por la forma de la legumbre es como se denominaba en Grecia al algarrobo. Y antes de seguir con el algarrobo aclarar que hay dos medidas distintas denominadas quilate. Por un lado esta el quilate unidad de peso que equivale a 200 mg y que se utiliza para pesar piedras preciosas, y por otro el quilate unidad de pureza del oro que nos indica, si dividiésemos un objeto de oro en 24 partes cuantas de ellas son realmente de oro.


El fruto es considerado como un buen alimento para el ganado, bien directamente o en forma de pienso, conocido como garrofin, y aunque no es muy recomendable para su uso humano por su efecto astringente se han consumido las algarrobas en épocas de hambre. Ya se le iban los ojos tras ellas al hijo pródigo:

Fue entonces y se puso al servicio de uno de los naturales de aquel país, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pues nadie le daba de comer.
                                                                          Evangelio según San Lucas (15, 15-17) 



Se trata de un árbol dioico, es decir con pies masculinos y femeninos y aunque pueden encontrarse flores hermafroditas lo habitual es que cada pie tenga  flores distintas, llevándose a cabo la polinización a través fundamentalmente de insectos.


Y para acabar una curiosidad, sobre todo para los amantes del chocolate. El algarrobo es considerado un buen sustituto del mismo, y para algunos mejor ya que no contiene excitantes y su proporción de grasas es menor. Y no sólo chocolate a la taza, también he visto tabletas hechas con algarrobo

                                            En el fondo del bosque, el canto de la lechuza
                                            vacía la noche, vacía el mundo.
                                            Discurre un río de estrellas a través de los troncos,
                                            por el cauce de la sombra,
                                            y el aroma del algarrobo, su excesivo dulzor,
                                            enardece la sangre de los mortales.
        
                                                                                                 Antonio Colinas


4 comentarios:

Montse Martínez Ruiz dijo...

Excelente tu artículo sobre el algarrobo, Joquín, del que como siempre aprendo mucho, como que debería pasarme a las tabletas de algarrobo en lugar de las de chocolate :)
Un abrazo enorme.

Miguel dijo...

Tu trabajo me ha dado la ocasión de familiarizarme con este algarrobo, tan diferente, al menos en apariencia, de aquel otro que forma el bosque seco del norte de Perú.
Un abrazo,

David Hornero dijo...

Magnifico trabajo y muy interesante. Con tu permiso me quedo por tu casa a echar un vistazo con tranquilidad. Un saludo.

Juan Bibiloni dijo...

Esta entrada me ha encantado, Alberto. Te felicito.

Publicar un comentario