12 de diciembre de 2017

Trébol amarillo

El cuarto -tiene su parte en nuestra historia- es de tono azulado. Cubre el piso una alfombra azul, con flores amarillas, y las paredes un papel azul, con rosetones y tréboles amarillos, en listas verticales

                                                                                                  Los afanes
                                                                                                  Adolfo Bioy Casares



Ya han desfilado por estas páginas tres tipos de tréboles: el blanco , el hediondo y el rosa y hoy le ha llegado el turno a un cuarto, el trébol amarillo (trifolium campestre) también conocido como campesino o campestre.


Son los tréboles en general, y este amarillo no iba a ser una excepción, plantas muy provechosas. Veamos por qué. Aunque representa tan sólo un 3% de nuestro cuerpo el nitrógeno es parte fundamental del mismo al entrar en la composición de los ácidos nucleicos. En lo que respecta a las plantas es el elemento que más contribuye a su crecimiento y de ahí el uso de los compuestos nitrogenados como fertilizante (quién no recuerda los anuncios de nitrato de Chile con aquella silueta de un jinete tocado con un sombrero).


Nitrógeno tenemos de sobra: casi el 80% del aire de la atmósfera terrestre. Sin embargo son escasos los seres vivos que pueden asimilarlo. Algunas plantas han alcanzado una relación simbiótica con algunas bacterias que transforman el nitrógeno atmosférico en amonio o nitrato que sí puede ser incorporado por la planta y de este modo integrarse en el ciclo vital. 


Nuestro trébol amarillo, con las bacterias que habitan en  los nódulos que encontramos en sus raíces, contribuye a incorporar nitrógeno y a enriquecer de este modo los suelos en que se cultiva, usándose también para alimento del ganado.


Como hoy ha quedado esto demasiado denso, termino con un poema de tréboles aunque no sean amarillos:
                                                      En los tréboles del soto,
                                                     ¡Dios,lo que yo me encontré!

                                                     ¿Lo sabes?

                                                     ¡Sí que lo sé!

                                                      Pues dime lo que encontré
                                                      en los tréboles del soto

                                                     ¡Dios,sí que te lo diré: 
                                                      mi anillo, mi anillo roto!

                                                                                           La amante
                                                                                           Rafael Alberti




28 de noviembre de 2017

Adelfilla pelosa

No tenía sentido, en realidad, tratar de ordenar flores silvestres. Revueltas, formaban su propia simetría, y era sin duda cierto que repartirlas entre los iris y las adelfillas estropeaba también el efecto.
                                                                                                           Expiación
                                                                                                           Ian McEwan


Aunque normalmente no me meto en cuestiones de familias, ordenes, géneros y demás hoy si voy a hacerlo pero tangencialmente. Y es que documentándome sobre la adelfilla pelosa (epilobium hirsutum) vi que pertenece a la familia de las onagraceas, y me pregunté que tendrán que ver con los asnos. En principio parece que no tienen nada que ver. Onagro y onagra pese a su similitud tienen distintos orígenes, ambos griegos. En el primer caso  de  ὄναγρος (asno salvaje),de ὀνάγρα (adelfa) en el segundo. Sospecho de todos modos que alguna relación existirá.


Tanto los tallos como las hojas se encuentran cubiertas de un fino vello, de ahí el apelativo de hirsutum o pelosa. Epilobium (sobre el lóbulo o cápsula) hace referencia a la disposición de la flor sobre un pedúnculo que en realidad es el ovario del que surgirá el fruto.


Propia de las orillas de arroyos y riachuelos tiene una hermosa flor cuyo estigma dividido en cuatro es muy característico. Se ha usado en infusión para problemas menstruales y es también conocida como hierba de san Antonio

El nuestro era un bosquecillo más bien pequeño; conocíamos cada arbusto, cada claro, sabíamos dónde y qué setas o frutas buscar, hasta qué flores había en cada zona. Dónde encontrar hierba de San Antonio y dónde encontrar hierba amarilla de San Juan.

                                                    Últimos testigos: los niños de la segunda guerra mundial
                                                    Svetlana Alexievich


14 de noviembre de 2017

Verónica acuática

Había retazos de vegetación a su lado, cosas que llevaba en las manos al caer: ramitas de espino, flores de capuchina rojas, hojas de verónica acuática y de diente de león, madreselvas, berros y melisa.
                                                                                 Elisabeth ha desaparecido
                                                                                 Emma Healey



Estas flores podrían corresponder a dos plantas; la veronica beccabunga o la veronica anagallis-aquatica. Me inclino por la segunda por la forma de sus hojas terminadas en punta, ya que en el caso de las primeras las hojas suelen ser más redondeadas. En cualquier caso llamándola verónica acuática o de los arroyos seguro que no nos equivocamos.



Del origen del término verónica ya hablamos en su día, y también del significado de anagallis. Así que dado que no se le conoce ninguna utilidad o curiosidad a la verónica de agua nos contentaremos con unas imágenes. No es poco,         



               

31 de octubre de 2017

Orchis langei

Aquel bosque, aun sin el aliciente de la caza, era delicioso, tanto por los gigantescos árboles que le daban sombra y frescura, como por las olorosas y variadas flores que cubrían el suelo, por las orquídeas que crecían parásitas en los añosos troncos, y por las plantas enredaderas que, formando guirnaldas y festones, entrelazaban los árboles, haciendo a veces impenetrable la espesura.

                                                                                                             Genio y figura
                                                                                                             Juan Valera



Vamos a aprovechar esta nueva orquidea, orchis langei, para hablar de más curiosidades de estas peculiares plantas.


A pesar de su elevado número, es dífícil que a partir de una semilla se origine una nueva orquídea. Esto es debido a que carecen casi por completo de reserva alimenticia. De hecho, hasta principios del siglo XIX se pensaba que las semillas de las orquídeas eran estériles, y que sólo se reproducían de manera vegetativa, método que usaban los criadores de orquídeas ornamentales. A mediados de ese siglo se descubrió que para que se produjese la  germinación era necesaria la participación de unos hongos microscópicos, con los que la semilla establece una relación denominada micorrícica, de la que surge un órgano subterraneo común, el micorrizoma.


El microrrizoma puede permanecer por espacio de varios años sin emitir raíces ni una nueva planta, manteniéndose de manera exclusiva a expensas del hongo que provee a la semilla de los azúcares necesarios. Una vez desarrollada una planta adulta no necesita ya del microrrizoma ya que es capaz de elaborar sus propios azúcares mediante fotosíntesis, sin embargo la asociación con el hongo que se unió a la semilla permanece en muchos casos durante toda la vida de la planta.


3 de octubre de 2017

Heliotropo

Con la verbena escondida en la mano del médico, conocerá si ha de morir o vivir el enfermo; provoca a amar, y nació de las lágrimas de Ceres, El frío acanto reporta el ardor amoroso. La esposa del sol, que llaman heliotropo, quita, destilada, las manchas del rostro, y puesta su raíz al cuello libra de los escorpiones.
                                                                                                         La Arcadia
                                                                                                         Lope de Vega


Más de una vez al comenzar una entrada he manifestado mis dudas respecto a que la planta nombrada en el texto de encabezamiento y la protagonista del  comentario fuesen la misma, pues es frecuente que un nombre común se aplique a varias especies distintas. Pero hoy, pese a ser varias las plantas que se conocen como heliotropo, estoy casi seguro de que Lope de Vega a la que se refería es al Heliotropium europaeum, y es que a ésta debido a la forma de sus ramilletes florales se la han atribuido en la antigüedad propiedades frente a las picaduras de alacranes, De ahí que también sea conocida como alacranera o hierba del alacrán.


Se conoce como heliotropismo a la propiedad que poseen algunas plantas de dirigir sus flores o sus hojas en dirección al sol, siguiendo los movimientos de éste por el cielo, así reciben más  luz generando más energía. El movimiento se produce por la existencia de unas células que responden a la luz azul. Si cubriésemos por la noche una planta dotada de  heliotropismo con un filtro que dejase pasar todas las longitudes del espectro menos la azul, al salir el sol la planta no realizaría ningún movimiento, cosa que si ocurriría si bloqueásemos la luz roja.


Se ha usado tradicionalmente para tratar las verrugas, pero no es recomendable su uso al ser tóxica  pudiendo producir alteraciones hepáticas y neurológicas.


Aunque apenas levanta un palmo del suelo y está considerada como mala hierba, merece la pena agacharse y comprobar la belleza de sus pequeñas flores.


19 de septiembre de 2017

Berros

Has de saber, hijo, que en esta villa vivió la más famosa hechicera que hubo en el mundo a quién llamaron la Camacha de Montilla; fue tan única en su oficio, que las Eritros, las Circes, las Medeas, de las que he oído decir que están las historias llenas, no la igualaron. Ella congelaba las nubes cuando quería, cubriendo con ellas la faz del sol, y cuando se le antojaba volvía sereno el más turbado cielo; traía los hombres en un instante de lejas tierras, remediaba maravillosamente las doncellas que habían tenido algún descuido en guardar su entereza, cubría a las viudas de modo que con honestidad fuesen deshonestas, descasaba las casadas y casaba las que ella quería. Por diciembre tenía rosas frescas en su jardín y por enero segaba trigo. Esto de hacer nacer berros en una artesa era lo menos que ella hacía, ni el hacer ver en un espejo, o en la uña de una criatura, los vivos o los muertos que le pedían que mostrase. Tuvo fama que convertía los hombres en animales y que se había servido de un sacristán seis años, en forma de asno
                                                                                               El coloquio de los perros
                                                                                               Miguel de Cervantes



Buscando información sobre los berros, nasturtium officinale, una de las primeras cosas con que me topé fue con la expresión hacer nacer berros en una artesa o en una cama, no entendiendo al principio su sentido comprendiendo después que se trataba de una marea de tildar a alguién de bruja. Y debía ser expresión común en el siglo de oro pues además de Cervantes  la encontramos  en textos, entre otros de de Mateo Alemán o Lope de Vega:

                                                que aun muertos no están seguros
                                                de conjuros
                                                y de maldades que haces,
                                                con que deshaces
                                                las nubes y las arrasas
                                                por donde pasas.
                                                Que sin ir a la dehesa,
                                                en una artesa
                                                sueles hacer nacer berros
                                                                                        El galán Castrucho
                                                                                        Lope de Vega


Más cosas que he aprendido con los berros. Hasta ahora para mi mastuerzo era un insulto, sinónimo de  tonto, inútil... y efectivamente el DRAE así lo recoge, pero en su tercera acepción. La primera hace referencia a una planta crucífera, concretando en la segunda: berro. Mastuerzo deriva claramente del nombre latino del berro, nasturtium, y este nasturtiun de la unión de dos palabras latinas: nasus (nariz) y turtus (torcido) por el gesto de arrugar la nariz que el picante sabor u olor del berro provoca. Como este torcimiento de nariz llegó a convertirse en insulto  no lo sé.


Los berros en el siglo de oro no sólo señalaban a las brujas:

Andábame vagando a la flor del berro por las calles de Roma, y como tenía de la prosperidad algunos amigos de mi profesión, viéndome desacomodado me convidaban.
                                                                                                        Guzmán de Alfarache
                                                                                                        Mateo Alemán 

                                                             No hay moza que servir quiera,
                                                             ni mozo que por su yerro
                                                             no se ande a la flor del berro:
                                                             él sandío y ella altanera
                                                                                                        Pedro de Urdemalas
                                                                                                        Miguel de Cervantes



A decir de la biblioteca virtual Miguel de Cervantes este modismo, andar a berros, se aplica a quienes se dan a la vida ociosa en busca de diversión y placer, cuando no de vicio, teniendo su fundamento en la actitud de las vacas que cuando ya están hartas y su apetito satisfecho se entretienen en picotear las hierbecillas más agradables al paladar, como el berro.


Se trata de una planta comestible, no sólo para las vacas, fundamentalmente en forma de ensalada y aunque he leído por ahí que es rica en vitaminas y minerales, no debe ser muy nutritiva y si no, atended a este fragmento del romance de don Bueso, que regresa a casa tras encontrar casualmente a su hermana, cautiva en tierra de moros:

¡Abrid puertas,madre,
puertas de alegría,
por traeros nuera
traigo vuestra hija!
- ¡Si me traes nuera,
sea bien venida!
Para ser mi hija,
¡qué descolorida!
- ¿Qué color, mi madre,
qué color quería,
si hace siete años
que pan no comía,
si no eran los berros
de una fuente fría
do culebras cantan,
caballos bebían?
¡Si no eran los berros
de unas aguas margas
do caballos beben
y culebras cantan!
                                                                                    Romance de don Bueso