12 de junio de 2018

Apio caballar

Del reino animal no se dejó ver tampoco ninguna muestra, y del vegetal solo descubrieron unos matojos verdes de plantitas frescas y talludas, de la familia de las umbiliferas. Por sus sabor eran semejantes al apio caballar de nuestros climas
                                                    La vuelta al mundo en la "Numancia" (Episodios nacionales IV)
                                                    Benito Pérez Galdós


El apio caballar (Smyrnium olusatrum) me ha llevado a enterarme, entre otras cosas, de la relación de Leonardo da Vinci con las servilletas y de que Ludovico Sforza tenía por costumbre atar conejos en las sillas de sus invitados a comer para que se limpiasen las manos en ellos. ¿Qué tiene esto que ver con el apio caballar? Nada, pero son las cosas que tiene internet.


Dicen que su sabor se encuentra entre el del apio y el del perejil, y que antiguamente su uso estaba muy extendido usándose tallos y hojas tanto en ensalada como cocidos, siendo habitual su cultivo. Como otras plantas que en épocas no tan remotas han tenido una utilidad no es raro encontrarlo en la proximidad de las poblaciones.


El olor de sus semillas recuerda a la mirra, de ahí su nombre latino, haciendo referencia a su color negro el apellido olusatrum. Al perecer en Grecia era conocido como hipposelinum, que podría traducirse como perejil de caballo, no porque lo comiesen estos según he leído sino en referencia al tamaño que puede alcanzar.


Y pese a las vueltas que he dado,  tantas como para pasar por la mesa de Ludovico Sforza, no he conseguido enterarme de por qué le llaman perejil macedónico. Eso sí, me he enterado que apio viene de abeja: apis.


1 comentario:

Montse Martínez Ruiz dijo...

Es interesante leerte, Joaquín, es descubrir usos y costumbres, utilidades y curiosidades de las plantas, algo que siempre me ha parecido fascinante.
Me encanta conocer este apio caballar ¡y las fotos son preciosas!
Un abrazo grande.

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