17 de septiembre de 2014

Cardo estrellado

Ella le respondió que eso no era cierto, aunque había mucha gente que creía en esa leyenda, y otras semejantes y que la criada Antonia, por ejemplo, muy aficionada a curarse ella misma con infusiones y pócimas preparadas en casa, estaba convenida de que el cardo cuco era bueno para bajar la fiebre, una creencia de la que ella no consiguió hacerla desistir, por más que le explicó muchas veces que aquella opinión no se podía sostener de ningún modo desde el punto de vista científico, al contrario de lo que sucede con la hoja del cardo estrellado, que esa sí, tomada en infusión, puede bajar algunas décimas la temperatura.

                                                                 Dios sentado en un sillón azul
                                                                 Carlos Casares



Ya he dicho en otra ocasión que gran parte de lo que en su día estudié ha caído en el olvido, y el latín (porque yo estudié latín) no podía ser menos, y apenas si recuerdo las terminaciones del singular de la primera declinación. Tal vez  por eso me ha resultado muy extraño leer que el nombre latino del cardo estrellado o calcitrapa, centaurea calcitrapa, deriva del latín caltrops terminación esta que me suena poco latina. Y calcitrapa querría decir algo así como trampa para los pies.


Y ¿qué era un caltrop? Pues algo así como una mina anti-persona pero de la época romana, un artilugio formado por cuatro púas dispuestas de tal manera que una de ellas siempre quedaba apuntando hacia arriba mientras que las otras tres le ofrecían una base estable y, que esparcidas por el campo de batalla, causaban estragos en las pezuñas de caballos, elefantes o en los pies de la soldadesca. Podéis ver aquí uno de esos artefactos, también conocidos, al igual que nuestra planta, como abrojos.


Lo de abrojos es más sencillo. En la antigüedad el uso de calzado era casi un lujo y los campesinos no podían permitírselo, de modo que acostumbraban a ir descalzos por el campo, con todo lo que ello implicaba de heridas y enfermedades transmitidas a través de las mismas, sobre todo si topabas con plantas como nuestro cardo de hoy, de ahí la advertencia: aperi oculos ¡abre los ojos!


Las brácteas de este cardo terminan en una espina, el conjunto de las cuales si las vemos desde arriba semejan una estrella de ahí el nombre popular de cardo estrellado, pero ¿de dónde garbanzo del cura? Por más que lo he buscado no he encontrado referencias respecto al origen de  tan curioso nombre.


Aparte de como febrífugo, tal y como aparece en el texto del encabezamiento, se ha usado como diurética, para curar heridas y para los cólicos nefríticos.



3 comentarios:

Montse Martínez Ruiz dijo...

Interesantísimo este post!
No hay duda que los romanos tomaron como muestra a este cardo para fabricar sus caltrops.
Un abrazo.

Miguel dijo...

Me alegra saber que aún hay gente que estudió latín. Yo estudié latín y griego, cosas que hoy día parecen inservibles, y lo cierto es que nunca me he arrepentido de ello. Como tampoco me arrepiento de haber estudiado filosofía, medio del que me valí para entender las matemáticas, entre otras cosas.
Un abrazo,

JUAN FUENTES dijo...

Hacer fotografias macro a las planras,nos puede enseñar a amar a esta tierra que tanto nos ofrece

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