4 de marzo de 2015

Collejas

Como le sobraba tiempo, Beltrán hacía mil menesteres; fabricaba juguetes, salía con su hijo Manolín un poco a la busca, cogía collejas en sus paseos por el campo y cazaba con liga pájaros para venderlos
                                                                                            Las noches del Buen Retiro
                                                                                            Pio Baroja



Hasta que conocí la Silene vulgaris, para mi una colleja era un pescozón, un golpe dado en el cogote con la mano, aunque he de decir que en mi entorno se usa más lo de pescozón. Lo de colleja sólo se lo había oído a Manolito Gafotas. Estas collejas que tan a menudo llovían sobre Manolito proceden del latín collum, cuello. Las que crecen en el campo tiene una etimología distinta, pero no voy a ser yo quien la cuente:

Entretanto, con las recientes lluvias, las plantas silvestres que había en el jardín crecían alocadamente y Pedro me señaló varias matas de collejas que habían brotado en uno de los balates. ¿Collejas? Nunca había oido la palabra.Fui corriendo otra vez a consultar mi diccionario. La voz procede del latín caulicus, diminutivo de caulis, "tallo". Dolores me dijo que en el pueblo las comían en tortilla. Me hizo una enseguida. El sabor de las collejas resultaba muy sutil, algo así como el de las acelgas, pero menos acentuado.
                                                                                            Viento del sur
                                                                                             Ian Gibson



Recibir collejas, las he recibido. ¿Quién no? ( qué eran si no esos golpes que de niños nos daban en la nuca recién pelados al tiempo que nos decían "la renta del año cuarenta".) La tortilla de collejas no la he probado, pero he visto la receta en una de mis páginas de cocina favorita, de modo que no descarto hacerlo un día de estos.




2 comentarios:

Miguel dijo...

El fruto de la colleja es una cápsula dura en forma de vasija y con el borde punteado. Si cortas con cuidado las puntas (para no pincharte los labios) y una vez extraídas las semillas que lleva dentro contarás con un potente silbato, basta con soplar adecuadamente.
Un abrazo,

joaquín dijo...

No lo sabía Miguel, además de probar las tortillas tendré que hacerme un silbato. De chico recuerdo hacerlos con huesos de albaricoque. Mi madre nos tenía entretenidos toda la tarde frota que te frota hasta que lográbamos que sonase, momento en que nos lo quitaban porque molestábamos

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