4 de junio de 2014

Cephalantera longifolia

Varias veces en los años numerosos de su edad lo tuvo todo listo para ir a buscarla sin saber siquiera dónde, sin conocer su apellido, sin saber si era ella la que buscaba, pero seguro de encontrarla en cualquier parte entre florestas de orquídeas. 
                                                   El amor en los tiempos del cólera
                                                   Gabriel García Márquez



La cephalantera longifolia es la primera orquídea que aparee por el blog, y supongo que no será la última dado que esta familia es la más extensa del reino vegetal. No se si será la más común en el parque natural pero sí es la que, al menos hasta ahora, he visto con más frecuencia y en mayor diversidad de lugares.


En contraste con otras flores que poseen gran variedad de nombres vernáculos, las orquídeas suelen ser pobres en denominaciones populares y esta de hoy no es una excepción, aunque he encontrado algunas como pendón blanco u orquídea de hojas largas que no deja de ser en cierto modo una traducción del nombre científico  el cual hace referencia a la forma de cabeza de sus flores (anthos en griego) y a sus hojas largas.


Una de las características de la familia de las orquídeas es el haber desarrollado diversos y en ocasiones sofisticados mecanismos para atraer a los polinizadores. En el caso de la cephalantera no es de los más refinados.  Lo que hace es simular tener polen (mancha amarilla en uno de los pétalos, el labelo) lo que atraería a pequeñas abejas y avispas que de tener el tamaño adecuado frotarían su abdomen con el estigma de la flor recubierto de una substancia pegajosa. El sistema no resulta muy efectivo con bajas tasas de fructificación, por lo que  la supervivencia de esta orquídea depende principalmente de  la propagación vegetativa.


Tendremos ocasión de volver sobre las orquídeas y hablar de más cosas.


1 comentario:

Miguel dijo...

Interesante descripción y acompañada de buenas fotografías. Un abrazo,

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